La Oficina Nacional de Investigación Económica de EEUU (NBER, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro que es responsable de marcar el comienzo y el fin de las recesiones de EEUU, finalmente ha declarado que ha terminado la recesión que, se dijo, comenzó en marzo de 2001. De hecho, la NBER dice que terminó hace dos años, en noviembre de 2001.
A quienes no son economistas les resulta difícil entender por qué a la NBER le tomó tanto tiempo decidir que la recesión de EEUU ya había pasado. No se le pide a la economía que sea una ciencia exacta, pero ¿no está esta tardanza llevando las cosas demasiado lejos?
Lo que es más importante, si la recesión ha pasado (y por tanto tiempo), ¿por qué los estadounidenses no se sienten mejor? ¿Por qué el ambiente económico es tan negativo? La respuesta radica en la definición de qué es una recesión. De hecho, las preguntas planteadas por la NBER pueden no ser las correctas, o al menos las más relevantes.
Normalmente, una recesión se define como dos trimestres (seis meses) de baja en el PGB. Al examinar muy cuidadosamente los datos, la NBER determinó que lo más probable es que el producto comenzó a crecer nuevamente en diciembre de 2001. Habiendo determinado esto, fue fácil poner fecha al término de la recesión. En efecto, el producto actual está un 3.3% por encima de su pico pre-recesión de fines del año 2000.
Pero eso no significa que la economía esté funcionando bien. Para nada. En economía, hay que correr para estar quietos. Cada año, más de un millón de trabajadores adicionales entran a la fuerza laboral de Estados Unidos, y una economía en forma debe encontrar trabajos para ellos.
Una de las maravillas de una economía de mercado es cómo, año tras año, la productividad (la cantidad de producto generado por cada trabajador en una hora) aumenta. Durante los años 90, la productividad de EEUU fue notable. La nueva economía puede haber sido exagerada, pero detrás de toda la exageración había algo real: la tasa de crecimiento de la productividad aumentó.
En los años 60, la productividad aumentó en más de 3% al año, pero a principios de los 70 disminuyó repentinamente, en casi dos tercios. Los economistas aún no entienden el por qué. La mayor cantidad de personas que ingresaban a la fuerza laboral, los mayores precios del petróleo y la menor inversión jugaron un papel pero, lo que es más misterioso, el ritmo del progreso tecnológico pareció reducirse radicalmente. Más allá de toda la tan cacareada economía del lado del suministro, los aumentos de la productividad siguieron siendo débiles en los años 80.
El cambio se produjo durante administración Clinton, aunque sin lugar a dudas que las inversiones hechas en tecnología en los años anteriores jugaron un papel. Pero con la productividad ahora de vuelta a los niveles de los 60, el potencial de crecimiento anual de la economía aumentó de cerca del 2.5% a cerca del 3.5%.
El punto importante es que, a menos que la economía crezca a un ritmo lo bastante potente, digamos de alrededor del 3%, no se crearán empleos. Eso es lo que ha pasado durante los años del gobierno de Bush. La economía ha crecido, pero no lo suficiente como para crear empleos, para no hablar de crear suficientes nuevos empleos para todos quienes ingresan a la fuerza laboral.
En la actualidad el desempleo es el mayor desde 1994, 6.2% (mucho más alto que el 5.3% de la supuestamente moribunda economía japonesa). Pero incluso esta cifra oculta la verdadera dimensión del problema.
Los trabajos son tan escasos que muchos estadounidenses han dejado de buscarlos, el así llamado efecto del trabajador descorazonado. Si la participación de la fuerza laboral hubiera seguido al nivel de fines de los 90, la tasa de desempleo sería mucho mayor. Más y más trabajadores se han unido a las filas de los deseampleados de largo plazo, que han estado sin trabajo por tanto tiempo que ya no son admisibles para obtener beneficios de desempleo.
Irónicamente, uno de los primeros argumentos de la administración Bush para resistirse a aumentar los beneficios de desempleo fue que esto haría que los trabajadores fueran más reacios a buscar un empleo. Parecía a punto de sugerir que el problema del desempleo era que los trabajadores eran demasiado perezosos y no querían salir a la calle a buscar trabajo. Pero si no hay trabajos, no se saca nada con buscar.
De modo que las iniciativas de la NBER de poner fecha a las recesiones (definidas del modo como ella lo hace) tienen una relevancia sólo limitada. Después de todo, no hay nada de magia en el número cero. De hecho, el énfasis en el cero puede causar confusiones. Lo que realmente importa es la brecha entre el potencial de una economía y su desempeño real.
Supongamos que el potencial de crecimiento anual de EEUU es del 3.5%. En una economía de $10 billones, eso significa que EEUU perdió cerca de $320 mil millones en el 2001, $440 mil millones en el 2002 y, si el crecimiento resulta ser incluso del 3% en el 2003, $500 mil millones en el 2003. La administración Bush ha estado logrando todo tipo de récords, tales como el mayor cambio adverso de la posición fiscal de EEUU en el espacio de sólo 2 años (más de $700 mil millones por año), desde un sólido superávit a un abismante déficit. Pero este desperdicio, de más de un billón de dólares en tres años, marca otro récord.
De manera que los estadounidenses tienen razón al no sentirse bien con las declaraciones acerca del término de la recesión en los EEUU. Una desempeño económico débil (se le llame recesión o no) huele igual de mal. Los responsables de semejante descalabro en el manejo económico deberán dar cuenta de sus actos.


Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.