La depresión clínica afecta, aproximadamente, a una de cada cuatro personas en algún momento de su vida. Es un estado mental grave y prolongado en el que la tristeza normal llega a ser un doloroso estado de desamparo, apatía, falta de motivación y cansancio, pero, por bien que se la defina, la depresión clínica es muchas cosas para muchas personas, que varían de leve a grave.
La depresión leve puede originar cavilaciones sobre los aspectos negativos de uno mismo o de otros, resentimiento, irritabilidad o enojo la mayor parte del tiempo, autocompasión y constante necesidad de que alguien infunda tranquilidad. También puede originar diversas afecciones físicas que no parecen causadas por enfermedad física alguna.
Al empeorar la depresión, los sentimientos de tristeza y desamparo extremos se combinan con poco amor propio, culpabilidad, pérdida de memoria y dificultades de concentración para crear un estado mental profundamente doloroso. Para colmo, puede haber un cambio en funciones corporales básicas. Los habituales ritmos diarios parecen fallar: no poder dormir o dormir demasiado, no poder comer o comer demasiado. Se pierde el entusiasmo por las actividades que suelen ser placenteras. A veces se da incluso la sensación de que la vida no vale la pena y se estaría mejor muerto.
El tratamiento más comúnmente usado para la depresión importante es la medicación antidepresiva. Es relativamente barata y a los médicos de familia, que son quienes tratan a la mayoría de las personas deprimidas, les resulta fácil prescribirla. Sin embargo, cuando ya ha pasado el episodio y cesa la medicación, la depresión suele volver y al menos el 50 por ciento de quienes han experimentado un episodio inicial de depresión ven que ésta vuelve, pese a haber parecido que se habían recuperado plenamente.
Después de un segundo o un tercer episodio, el riesgo de recurrencia sube hasta el 80 o el 90 por ciento. la depresión temprana (anterior a los 20 años de edad) va asociada en particular con un riesgo mucho mayor de recaída y recurrencia. Para quienes se han sentido inclinados al suicido en el pasado, es probable que cualquier estado de ánimo depresivo vaya acompañado del regreso de las ideas suicidas.
El problema de considerar los antidepresivos el método principal para prevenir la recurrencia es que muchas personas no quieren seguir medicándose durante períodos indefinidos y, cuando se cesa la medicación, vuelve a surgir el riesgo de sentirse deprimido. Para encontrar formas nuevas de ayudar a las personas a mantenerse bien después de la depresión, es necesario entender por qué sigue volviendo ésta.
Durante un período de crisis en que alguien cae en la depresión y tiene pensamientos suicidas, se advierte una asociación entre los diversos síntomas (ánimo alicaído, dolor físico, tendencias suicidas y demás). Eso significa que, cuando vuelva el estado de ánimo negativo, tendrá tendencia a desencadenar todos los demás síntomas, proceso llamado "reactividad cognitiva").
El descubrimiento de que la vinculación entre los estados de ánimo negativos y los pensamientos negativos sigue lista para reactivarse incluso cuando las personas se sienten bien es enormemente importante: significa que la prevención de las crisis futuras depende del aprendizaje con vistas a impedir que los trastornos leves vayan aumentando hasta descontrolarse. Las investigaciones han mostrado que la combinación del antiguo método de la meditación con las psicoterapias modernas puede lograrlo.
La terapia cognitiva basada en la conciencia, que se basa en el programa de reducción de la tensión nerviosa de Jon Kabat Zinn en el Centro Médico de la Universidad de Massachussets, combina la moderna terapia cognitiva conductual con los métodos de meditación para ayudar a las personas a adquirir mayor conciencia del momento presente, incluida la de los cambios momento a momento en la mente y el cuerpo (véase www.mbct.co.uk).
En clases semanales (la atmósfera es la de una clase, más que la de un grupo terapéutico) y escuchando CD o cintas en casa durante la semana, los participantes aprenden el método de la meditación consciente. En las clase se imparte también instrucción básica sobre nuestros estados de ánimo y varios ejercicios de terapia cognitiva que muestran las vinculaciones entre pensamiento y sentimiento y la forma mejor como pueden cuidarse los participantes cuando una crisis amenace con abrumarlos.
El método de la terapia cognitiva basada en la conciencia ayuda a los participantes en las clases a ver con mayor claridad las tendencias mentales y a aprender a reconocer cuándo está empezando a hundirse su estado de ánimo. Ayuda a deshacer la vinculación normal entre estado de ánimo negativo y pensamiento negativo. Los participantes desarrollan la capacidad para permitir que los estados de ánimo, los pensamientos y las sensaciones angustiosos vengan y se vayan, sin tener que luchar con ellos.
Descubren que pueden mantenerse conscientes del momento presente sin tener que cavilar sobre el pasado ni preocuparse por el futuro. Así, llegan a ver con mayor claridad y convicción cómo abordar con destreza la experiencia momento a momento, sentir mayor placer con las cosas buenas que con frecuencia pasan inadvertidas e inapreciadas y al tiempo afrontar con mayor eficacia las dificultades encontradas, ya sean reales o imaginadas.
Dos ensayos clínicos controlados han demostrado que la terapia cognitiva basada en la conciencia puede reducir la probabilidad de recaída en un 40 o 50 por ciento de las personas que han sufrido tres o más episodios anteriores de depresión. Gracias al resultado de esas investigaciones, la terapia cognitiva basada en la conciencia ha sido incluida en las directrices nacionales del Gobierno británico para el tratamiento de la depresión importante y recurrente.
Pero para ello es necesaria una redefinición del propio tratamiento. Como nuestra comprensión de la depresión mejora y vemos que se trata de un problema recurrente, se insiste en la necesidad de pasar de la cura a la prevención. Los planteamientos basados en la conciencia ya han demostrado que desempeñarán un papel enormemente importante al respecto.


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