Thursday, October 23, 2014
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El camino que Francia no tomó

El nuevo presidente de Francia, sea éste Nicolás Sarkozy o Ségolène Royal, enfrentará un duro desafío a la hora de volver a poner a la economía francesa de pie. Mientras que la economía mundial está floreciendo por cuarto año consecutivo, con una tasa de crecimiento históricamente sin precedentes de alrededor del 5%, la economía francesa está rengueando. En 2006, creció apenas el 2,2%, mientras que para 2007 y 2008 se esperan tasas de crecimiento de sólo el 2,1% y el 1,9% respectivamente, según un pronóstico reciente de los Institutos Alemanes de Investigación Económica. Esto se ubica muy por debajo del promedio de los países de la vieja UE para estos tres años -2,7%, 2.6% y 2,4% respectivamente.

Hoy en día, Francia es uno de los rezagados de Europa, apenas por delante de Italia y Portugal. Incluso Alemania está teniendo un mejor desempeño. Con una tasa de crecimiento del 2,7%, la economía alemana a arañazos logró recuperar el promedio de los países de la vieja UE en 2006, y es previsible que crezca el 2,4% en 2007 y 2008, mucho más rápido que Francia.

El magro crecimiento de Francia es sorprendente. Hasta hace poco, a la economía le estaba yendo razonablemente bien y superaba a muchos países de la UE. Mientras que Alemania creció solamente el 14% en diez años entre 1995 y 2005, ubicándose como el segundo país más rezagado de Europa después de Italia, Francia creció el 23,6% -prácticamente cerca del promedio del 24,3% de los países de la vieja UE-. En 2001, el ingreso nacional bruto per capita de Francia alcanzó al de Alemania y hoy es el 4% superior. Sin embargo, las recientes cifras de crecimiento parecen haber revertido esta tendencia por el momento.

Los datos sobre el empleo en Francia han sido preocupantes aún por más tiempo. En 2006, la tasa de desempleo de Francia era del 9,4%, un 1% superior a la de Alemania. Para 2008, se prevé que el índice francés caiga solamente al 8,2%, mientras que se pronostica que el desempleo alemán caerá al 6,3%.

Un patrón similar es aplicable a la deuda pública. Mientras que Alemania resolvió su problema de la deuda a tal grado que ya no viola el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, y se predice que puede tener un presupuesto equilibrado en 2008, los pronósticos para Francia implican déficits del 2,6% y del 2,3% de PIB para este año y 2008. Si el auge de la economía mundial flaquea, Francia nuevamente violará el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, como lo hizo en 2002, 2003 y 2004.

¿Por qué Francia y Alemania tienen un desempeño tan distinto en este auge global? Entre las posibles explicaciones, se destacan las especializaciones disímiles de cada país. Mientras que Francia se especializó en bienes de consumo como productos alimenticios y farmacéuticos, Alemania es un exportador líder de bienes de capital. Dado que el apogeo actual de la economía mundial está propiciado principalmente por la demanda de inversión más que por la demanda de consumo, sólo Alemania lo aprovecha plenamente.

Alemania es el proveedor de maquinaria del mundo, con 450 líderes mundiales en el mercado de productos de nicho y otras 500 compañías en la categoría de las tres mejores del mundo. En Alemania se llevan a cabo 15 de las 20 ferias de comercio más grandes del mundo (medidas por el espacio de exhibición cubierto) y el país encabeza la lista en materia de exportaciones de bienes a nivel mundial. No sorprende entonces que la economía de Alemania levante vuelo cuado se dispara la demanda mundial de bienes de capital.

Es verdad, Alemania tiene su cuota de problemas. El país gradualmente se está convirtiendo en un bazar industrial que está reubicando su banco de trabajo en los ex países comunistas donde priman los bajos salarios. Esta es una de las razones que explican que el auge de 2006 no haya podido crear empleos adicionales en la industria alemana, que Alemania siga teniendo el mayor desempleo de la OCDE entre los trabajadores poco calificados y que el empleo de tiempo completo en conjunto aún no haya recuperado su nivel de 2000.

La economía francesa podría ser sensiblemente más estable en el mediano plazo ya que parece tener sectores internos más sólidos. Pero Alemania, definitivamente, está participando más que Francia del auge actual.

Quizás un error francés fue el de descuidar a sus pequeñas y medianas empresas y especializarse demasiado en las megacompañías controladas por el Estado. Airbus, Renault, Crédit Lyonnais y Alstom son ejemplos bien conocidos de una política industrial errónea que despilfarró el dinero de los contribuyentes franceses –y que, en parte, está asociada con el nombre Sarkozy.

El verdadero problema de Francia es el gigantesco manojo de empresas estatales que se comportan de manera mecánica sin ser particularmente exitosas en el mercado. En Francia, el 25% de los empleados con relación de dependencia trabajan en el sector del gobierno, comparado con el 19% en la vieja UE y el 12% en Alemania. La participación del gobierno francés en el PIB es del 54%, mientras que la de Alemania es de apenas el 47%.

En Francia, más del 7% de los votantes lo hicieron por candidatos trotskistas y comunistas en la primera ronda de las elecciones presidenciales, mientras que los socialistas, que recibieron el 27% de los votos, son mucho más de izquierda que los social-demócratas de Alemania. Las actitudes dirigistas son más populares en Francia que en la mayoría de los otros países europeos. En la medida que estas actitudes pueden haber derivado en un sistema político en el que a las pequeñas y medianas empresas les cuesta florecer, tal vez haya contribuido a los problemas de Francia.

Resta por verse si el nuevo presidente francés será capaz de embarcarse en un curso más prometedor. Las probabilidades no son buenas. Royal no hará nada para aumentar la flexibilidad del mercado laboral francés como para facilitar el cambio estructural y permitir la creación de nuevas firmas, mientras que Sarkozy probablemente siga apoyando a los gigantes pesados de Francia, como lo hizo con tanta frecuencia en el pasado. Una política sólida destinada a reanimar a la economía parece más allá del alcance de ambos candidatos.

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