Wednesday, April 23, 2014
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El mito de la meritocracia china

CLAREMONT (CALIFORNIA) – A veces los escándalos políticos desempeñan una función valiosa en la limpieza de gobiernos. Destruyen las carreras políticas de las personas de carácter dudoso. Más importante es que pueden echar por tierra mitos fundamentales para la legitimidad de algunos regímenes.

Así parece ser en el caso de Bo Xilai en China. Un mito político duradero que se hundió junto con Bo, el ex jefe del Partido Comunista del municipio de Chongqing, es el de que el gobierno del partido se basa en la meritocracia.

En muchos sentidos, Bo personificó el concepto chino de “meritocracia”: muy instruido, inteligente, sofisticado y encantador (principalmente para los ejecutivos occidentales), pero, después de su caída, surgió un panorama muy diferente. Aparte de su supuesta participación en diversos delitos, se dijo que Bo era un apparatchik despiadado, con un ego desmesurado, pero sin verdadero talento. Su ejecutoria como administrador local fue mediocre.

El ascenso de Bo al poder debió mucho a su linaje (su padre fue Viceprimer Ministro), a sus protectores políticos y a su manipulación de las reglas del juego. Por ejemplo, quienes visitan Chongqing se maravillan ante los altísimos rascacielos y las modernas infraestructuras construidas durante el mandato de Bo en ese municipio, pero, ¿acaso saben que la administración de Bo se endeudó por valor del 50 por ciento del PIB local para financiar un delirio de construcción y que una gran parte de dicha deuda no se llegará a pagar?

Lamentablemente, el caso de Bo no es la excepción en China, sino la regla. Al contrario de la impresión que predomina en Occidente (en particular, entre los dirigentes empresariales), el Gobierno actual de China rebosa de apparatchiks como Bo, que han obtenido sus cargos mediante el engaño, la corrupción, el clientelismo y la manipulación.

Una de las señales más evidentes del engaño sistémico es la de que muchos funcionarios chinos utilizan credenciales académicas falsas u obtenidas de forma dudosa para embellecer sus currículums. Como los logros educativos son un criterio para calibrar el mérito, los funcionarios se disputan los títulos superiores a fin de contar con una ventaja en la competencia por el poder.

Una abrumadora mayoría de dichos funcionarios acaba obteniendo doctorados (un titulo de licenciatura ya no sirve en esa carrera de armamento político) concedidos mediante programas de jornada parcial o en las escuelas de formación del Partido Comunista. De los 250 miembros de los comités permanentes de los Partidos Comunistas de las provincias, grupo selecto del que forman parte, entre otros, los jefes del partido y los gobernadores, sesenta alegaron haber obtenido títulos de doctorado.

Resulta revelador que sólo diez de ellos concluyeran sus estudios de doctorado antes de ser funcionarios gubernamentales. Los demás obtuvieron sus doctorados (la mayoría de economía, administración, derecho e ingeniería industrial) mediante programas de jornada parcial, al tiempo que desempeñaban sus funciones de atareados funcionarios gubernamentales. Uno consiguió obtener su título en tan sólo 21 meses, hazaña improbable, en vista de que en los programas de doctorado de la mayoría de los países tan sólo la asistencia a las clases, sin la tesis, suele requerir al menos dos años. Si tantos funcionarios superiores chinos  cuentan claramente con títulos académicos fraudulentos o dudosos sin consecuencias, podemos imaginar lo extendidas que deben de estar otras formas de corrupción.

Otro criterio común para juzgar el “mérito” de un funcionario chino es su capacidad para conseguir el desarrollo económico. En la superficie puede parecer un criterio objetivo. En realidad, el crecimiento del PIB es tan maleable como las credenciales académicas de los funcionarios.

La exageración de las cifras locales de crecimiento es tan endémica, que la suma de los datos de crecimiento de los PIB de las provincias es siempre superior a las del crecimiento nacional, una imposibilidad matemática, y, aun cuando no amañen las cifras, los funcionarios locales pueden trapichear con el sistema de otro modo.

Como ocupan un cargo durante un período relativamente corto antes de ser ascendidos (menos de tres años, por término medio, en el caso de los alcaldes), los funcionarios chinos están sometidos a una presión enorme para demostrar su capacidad de obtener resultados económicos rápidamente. Una forma segura de hacerlo es recurrir al apalancamiento financiero, normalmente mediante la venta de terrenos o utilizándolos como garantía para obtener grandes sumas de dinero de bancos estatales, con frecuencia deseosos de agradar, para financiar proyectos de infraestructuras en gran escala, como hizo Bo en Chongqing.

El resultado es el ascenso de esos funcionarios por haber conseguido un rápido crecimiento del PIB, pero los costos económicos y sociales son muy elevados. Las administraciones locales están cargadas de montañas de deudas e inversiones desperdiciadas, los bancos acumulan créditos de riesgo y los agricultores pìerden sus tierras.

Peor aún: como la competencia por el ascenso dentro de la burocracia ha aumentado enormemente, incluso las credenciales académicas falsas y las plusmarcas de crecimiento del PIB han llegado a ser insuficientes para el avance en la carrera. Lo que cada vez determina más las perspectivas de ascenso de un funcionario es su guanxi o contactos.

Según las encuestas hechas entre funcionarios locales, el clientelismo y no el mérito ha llegado a ser el factor más decisivo en el proceso de nombramientos. Para quienes carecen de guanxi, el único recurso es el de comprar nombramientos y ascensos mediante sobornos. En la jerga china, ese uso recibe el nombre de maiguan, literalmente “compra de un cargo”. La prensa oficial china rebosa de escándalos de corrupción de esa clase.

En vista de la degradación sistémica del mérito, pocos ciudadanos chinos creen que están gobernados por los mejores y más brillantes, pero resulta asombroso que el mito de la meritocracia siga tan vivo entre los occidentales que se han reunido con funcionarios con credenciales impresionantes como Bo. Ha llegado el momento de enterrarlo.

Traducido del inglés por Carlos Manzano.

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  1. CommentedTenzin Namdhak

    As far as i am concerned the cases of politicial and social factors influenciing one's position is quite common all over the world and i am not inche moved with the article written by Mr. Pei about Mr. Bo. But i think this cases of political forces mingling with the promotion is quite popular in one party nation like China. We have seen the case of the Presidnet of Russia, Mr. Putin obtaining his Ph.d thesis without actually doing it. So i think these cases are prevalent in Authoritarian nation.

  2. CommentedShiang Peow Foo

    Mr. Pei's comments on many senior Chinese officials use fradulent or dubious academic degrees are his conjecture. Where are his factual evidence to back his statement other than guesswork and speculation based on his observations? I respect freedom of opinion, but there must be limits to such freedom. Also, I am utterly disappointed that, as a FULL Professor in an acclaimed university, he should know better than to provide unsubstantiated written opinion. Worse still, Project Syndicate should have vetted before publishing such sloppy work.

  3. CommentedGabriel Cozmin

    The argument is that the world community is naive and unaware of Chinese corruption and lack of meritocracy. But it is the writer of the article who is naive by implying that China is somehow especially non-meritocratic.
    Reality tells us that there's one more myth to be busted, if we are at this topic. The myth of Western meritocracy or indeed of meritocracy of any kind. Decades of world-wide neoliberalism has lead to a complete erosion of moral standards and integrity in the whole world. Does the case of Japan really differ from that of China? Does South Koreea really excel in integrity and merit when we hear all the corrupt deals that are happening there? How about Britain, where we can see Murdoch's monumental influence in politics and business?

    The argument for Bo's inefficiency are hilarious. If Mr Minxin Pei believes that those are failures, I would like to invite him to take a look at Europe and their incentive-based meritocratic political system. Also take a deep look at the private sector and its meritocratical values, also its spending&borrowing patterns, and then the bailout successes. And the political lobbying. The media in britain, italy and pretty much all europe, the financial sector in britain, iceland, greece.. you name it. Are these countries beams of meritocracy and integrity to compare them with shady China?

    The educational system in China abounds of corruption and apparatchiks. No degree of comparison between this and Europe, where the academia has been left at the expense of the private sector. In these advanced western neoliberal societies academics win an extra buck by supporting neoliberal theories of blissful deregulation, being on the payroll of huge corporations (financial, military corporations, Stratfor) and by having an impeccable conduct when assessing students. Especially in Britain, where the children of the aristocracy - ancient and modern alike - reach all of them at the best of the best universities. Their performance is magnificent and at no way to be equaled by commoners, who have way less chances of ever being admitted to Cambridge, Oxford, LSE, St Andrews than pure-blooded Bullingdon club destined younglings.

    The reality is hidden in what is not discussed in this article. The ideological orientation of Bo Xilai as a hard-line leftist with a strong powerbase is especially interesting. In other words, the Communist Party of China ousted a big chunk of its left wing in an affair that also involves British intelligence. It also launched a huge media campaign in online and print to control the information flow and to assess the feedback of the news.
    But we'll call it a "valauable function in cleansing governments". It is somehow moral, since its some bad chinese communists involved, to consider "cleansing individuals of dubious character" a positive act, rather than one that should be analysed to see if that's all it is.

    The use of Chinese terms for corruption and office buying has a magical force. I have seen it in relations to many countries in the Balkans for example. But corruption is a very bad concept, it almost magically incorporates all a societies' illnesses and unites them in one symbol.

  4. Commentedjames durante

    I wonder if there is a parallel of sorts in the so-called financial industry. Consider the JP MOrgan Chase exec, Ina Drew, who recently stepped down in the $2b trading fiasco. She earned $10m in 2010 despite being on medical leave and 40% more, $14 mil, in 2011. Now we are told that the big loss was a result of sloppiness, obvious miscalculations, and a failure of adequate oversight. She will resign with a generous golden parachute I'm sure.

    Either way, as in China, it's a system that allows for great profit-taking without any real risk. In any large bureaucracies people rise to their level of incompetence. Raking off the value created by labor in the name of party expertise (China) or management expertise (the west), ultimately it's the same thing.

  5. CommentedEdward Campbell

    Shouldn't a professor of history be capable of reflecting upon a culture's history? A nation with a stolid history of stability being the first order of business every morning generally relies on the people they know - rather than the people who just graduated to positions of influence.

    That's neither a positive or negative - though the latter would be the tendency in my eyes.

    1. CommentedSean Su

      I had no idea that China had a "stolid history of stability" when that history is racked with 4,000 years worth of wars, civil wars, riots, and revolutions. It's all covered in China's various famous historical texts, each half a dozen times thicker than the average Christian Bible.

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