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Cuerpos sin alma

El principal experto mundial en inteligencia artificial calificó en cierta ocasión a las personas de máquinas hechas de carne, lo que expresa perfectamente el consenso en los ámbitos de la psicología y la neurociencia, según el cual nuestra vida mental es el producto de nuestro cerebro físico y éste no es obra de un creador divino, sino del ciego proceso de la selección natural.

Pero, si exceptuamos una pequeña minoría de filósofos y científicos, nadie se toma en serio esa concepción. Es ofensiva. Viola los principios de todas las religiones y está reñida con el sentido común. Al fin y al cabo, no tenemos la sensación de ser tan sólo cuerpos materiales, mera carne. Al contrario, ocupamos nuestro cuerpo. Lo poseemos. Nos sentimos atraídos espontáneamente por la opinión sostenida por René Descartes: somos dualistas por naturaleza, por lo que vemos cuerpos y almas separados.