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Rescatar una posibilidad de paz para Israel

MADRID – El intercambio de prisioneros entre enemigos es con frecuencia un preludio para la reconciliación política. Lamentablemente, el reciente intercambio entre Israel y Hamás, en el que la organización islamista se llevó la parte del león de más de 1.000 prisioneros a cambio del soldado israelí Gilad Shalit, no es un buen augurio para las posibilidades de una paz palestino-israelí.

Al contrario de lo que parece, el trato no es un reflejo del interés de los dos bandos por iniciar un acercamiento político que pudiera conducir al fin del sitio de Gaza y otras medidas de creación de confianza. Ese intercambio revela exactamente lo contrario: que las dos partes están comprometidas con sus valores fundamentales de resistencia y confrontación.