En la Cumbre de las Naciones Unidas realizada en septiembre de 2000, 180 líderes de todo el mundo se comprometieron a lograr significativos avances en cuanto al bienestar de los pobres del mundo para el año 2015. De entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) varios de los más importantes se relacionaban con la salud, en particular con el control de enfermedades epidémicas y con la reducción de la tasa de mortandad de madres en parto y de niños pequeños. Para dar seguimiento a los objetivos de la Cumbre, el Dr. Gro Harlem Brundtland me pidió que encabezara una Comisión para la Macroeconomía y la Salud con la intención de definir la ruta a seguir para que el mundo logre esos ODM en los renglones de salud y de reducción de la pobreza. Nuestra Comisión publicó sus resultados el 20 de diciembre.
Nuestra Comisión se enfrentó con el reto de las florecientes enfermedades epidémicas que están destruyendo a los países más pobres del mundo, especialmente la África del Subsahara. A pesar de la considerable diversidad de puntos de vista que hubo al inicio de los dos años que duró la investigación, la Comisión alanzó un amplio consenso después de examinar las extensivas evidencias provenientes del mundo entero.
Los principales descubrimientos son fáciles de resumir. Primero, el peso de las enfermedades constituye una barrera fundamental para el avance económico de los países más pobres. Segundo, millones de personas empobrecidas sufren trágicas muertes cada año debido a enfermedades infecciosas que se pueden prevenir y tratar, simplemente porque no tienen acceso a los servicios de salud necesarios. Tercero, usando las tecnologías existentes sería posible salvar 8 millones de vidas cada año para finales de la presente década, pero sólo si los países ricos ayudan a los pobres a obtener dichas tecnologías.
Para ser específicos, la Comisión solicita que los países ricos reserven una décima parte del uno por ciento de su producto interno bruto -o sólo un penny de cada diez dólares de ingreso- en favor de los servicios de salud para los pobres del mundo. Puesto que los ingresos combinados de los países ricos son de alrededor de 25 billones de dólares por año, hacer aquello mobilizaría 25 mil millones de dólares, los cuales, combinados con mayores contribuciones de los propios países pobres, mejorarían dramáticamente las condiciones de salud de las naciones de bajos ingresos del mundo.
Esta modesta contribución salvaría 21,000 vidas cada día en los países pobres. Además, las contribuciones para la salud se traducirían en inmensos avances económicos. Mejores condiciones de salud ayudarían a los países pobres a escapar de la trampa de pobreza en la que han estado atorados durante la última década: la mala salud ha llevado a la pobreza y al estancamiento económico, los que a su vez han llevado a una mala salud.
Si el programa es adoptado, las naciones que tienen altas tasas de natalidad y un rápido crecimiento demográfico se moverán hacia menores tasas de natalidad y un menor crecimiento demográfico conforme los hogares adquieran más confianza en cuanto a que sus niños sobrevivirán hasta llegar a ser adultos. Las presiones demográficas cederán, así como la tensión que sufren los frágiles ecosistemas tropicales. Los inversionistas extranjeros podrán invertir en una mano de obra africana que ya no se verá quebrantada por las enfermedades. Los beneficios económicos serían de más de 360 mil millones de dólares por año a partir de 2015-2020, mucho más que los costos anuales de los incrementados desembolosos para la salud que implicaría el programa presentado en el Reporte.
Los beneficios substanciales que brindan los donativos a la salud ya han sido demostrados. A diferencia de otros tipos de auxilio en los que los fondos pueden ser drenados a cuentas bancarias en el extranjero, la asistencia para la salud viene en forma de medicamentos, herramientas de diagnóstico y apoyo para los salarios de doctores y personal de enfermería.
La viruela fue erradicada incluso en los países más remotamente empobrecidos; la polio está en camino de ser erradicada. Las campañas de inmunización, cuando cuentan con los fondos apropiados, han alcanzado inmensas cantidades de niños muy pobres. Los esfuerzos realizados hace poco contra la oncocercosis, la lepra y el tracoma, apoyados por líderes industriales como Merck, Novartis y Pfizer, también han logrado maravillas. El mayor problema es que la escala de los esfuerzos valideros no ha sido más que la sombra de lo necesario.
La Comisión observa que lo más probable es que las inversiones en investigación y desarrollo dirigidas a las enfermedades de los pobres tengan una enorme retribución social, no sólo por los nuevos logros científicos (como el mapeo del genoma del parásito de la malaria), sino también por lo poco que ahora se invierte en estas áreas. La malaria representa más o menos tres por ciento del total de enfermedades en el mundo pero atrae sólo una sexta parte del uno por ciento de los desembolsos globales en investigación y desarrollo del área biomédica, sobre todo porque la mayoría de las víctimas de la malaria son pobres y por lo tanto son ignoradas por la industria privada. La Comisión aboga por una serie de medidas para impulsar la inversión en investigación y desarrollo contra enfermedades que afectan a los pobres, incluyendo desembolsos en asistencia para investigación y desarrollo de unos 3 mil millones de dólares al año, o cinco por ciento del total global.
El nuevo Fondo Global Contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, establecido en el 2000 por el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, y que empezará a operar en el 2002, puede ser un mecanismo crítico. Los programas serán diseñados a nivel nacional y serán enviados al nuevo fondo para obtener apoyo financiero. La Comisión hace un llamado a cada país que pueda ser un receptor potencial a asignar comisiones a nivel nacional que establezcan prioridades y estrategias de largo plazo para la salud que sean dignas de recibir apoyo de donadores.
La paradoja de la economía global es que los países ricos son ahora tan ricos y los pobres tan pobres que incluso las pequeñas contribuciones de los ricos pueden hacer maravillas. Un penny de cada diez dólares lograría avances históricos en el ámbito de la salud; otro penny de cada diez dólares podría bastar para cubrir las necesidades críticas del sector educación también. La idea de controlar las enfermedades epidémicas y reducir ampliamente la pobreza absoluta para el año 2015 no es mero idealismo ingenuo, sino razonamiento sensato apoyado ampliamente por la mejor evidencia. La Comisión para la Macroeconomía y la Salud publicó su Reporte el 20 de diciembre con la visión optimista de que la gran batalla contra la enfermedad y la pobreza se luchará ahora con toda prontitud y firmeza.


Comments (0)
You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.
The two commenting options explained
Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.
1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.
2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.