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Un show de sombras chinas

NUEVA YORK – Corren tiempos interesantes en China. Un veterano funcionario del Partido Comunista, Bo Xilai, ha sido destituido (acusado de delitos que incluyen pinchar los teléfonos de otros líderes del partido, entre ellos el presidente Hu Jintao); mientras tanto, su esposa está siendo investigada por su presunta implicación en el posible asesinato de un hombre de negocios británico. Al mismo tiempo, un activista de derechos humanos ciego huye de su arresto domiciliario ilegal, encuentra refugio en la embajada de los Estados Unidos en Beijing y no deja el lugar hasta que recibe informes de que las autoridades chinas han amenazado a su familia en su pueblo de origen.

A pesar de la amplia cobertura que estos acontecimientos han recibido en la prensa, es notable lo poco que sabemos en realidad. Respecto del hombre de negocios británico, se presume que su cadáver fue cremado sin autopsia. De las historias siniestras que se cuentan de la esposa de Bo, ninguna está comprobada. Y las razones de la desgracia política de su marido todavía son, por decir algo, confusas.