Exit from comment view mode. Click to hide this space
Email | Print

Pan y pestes contra Bush

LONDRES – Siento un poco de pena por el Presidente Bush. Sean cuales fueren sus muchos otros fallos, tiene una ejecutoria bastante buena en materia de ayuda a los países pobres, en particular de atención de salud. Coherente con esa actitud, recientemente anunció un gran aumento de la ayuda alimentaria de los EE.UU… cosa buena para los pobres hambrientos y para los agricultores americanos.

Fue una reacción más rápida que la de algunos otros países ante la crisis alimentaria mundial. Después de bajar durante más de 30 años, recientemente los precios de los alimentos se han puesto por las nubes. El índice de precios de los alimentos confeccionado por The Economist ha aumentado hasta su nivel más alto desde que se inició en 1845. Como ha ocurrido a lo largo de toda la Historia, los precios disparados y la escasez han causado disturbios desde Bangladesh hasta Bolivia. La palabra que significa “pan” en Egipto es aish , que también significa “vida”. Las amenazas a la vida hacen bajar a multitudes a las calles.

Lo que me hizo sentir un poco de pena por Bush fue la reacción a su anuncio. Bush se refirió a las razones para la escasez y las subidas de precios, pero no se extendió sobre el desvío de maíz americano de sus usos alimentarios a los de biocombustibles, que reciben importantes subvenciones. Tampoco el cambio climático ocupó un lugar prominente en su argumentación, aunque muchos expertos sostienen que puede ser la causa de las sequías e inundaciones que han arruinado las cosechas de trigo en Australia y la producción de aceite vegetal en Indonesia y Malasia.

Bush señaló primordialmente en otra dirección. Los precios de los alimentos habían respondido a la demanda en aumento. En Asia, el crecimiento económico había estimulado el consumo de alimentos. Los chinos y los indios estaban comiendo más y mejor. Por ejemplo, a lo largo de un período de veinte años, se ha duplicado la cantidad de carne que comen los chinos.

Desde luego, lo que dijo Bush es cierto, pero es sólo parte de la verdad. La mundialización ha beneficiado a la India y a China y al resto de nosotros también. Una clave de las razones principales para el crecimiento económico del mundo en el período 2000-2007, pese a las guerras y las atrocidades terroristas, fue la de que la India y China se incorporaron a la economía mundial. Centenares de millones de personas  salieron de la pobreza.

Pero muchos indios siguen siendo terriblemente pobres: demasiados. Tienen una dieta paupérrima… sobre todo si se la compara con la de los vecinos texanos de Bush. El consumo de cereales por habitante en la India ha permanecido estático y es inferior a la quinta parte de la cifra correspondiente a los EE.UU. y el consumo de carne por el americano medio es mucho mayor que el de cualquier otro país. Piénsese en todas esas chuletas.

La explicación parcial dada por Bush a la crisis alimentaria mundial, pese a ser correcta dentro de lo que cabe, le granjeó la irritación de los medios de comunicación y de muchos políticos de la India. Según el ministro de Defensa de la India, A.K. Anthony, supuestamente experto en mantequilla, además de en cañones, la declaración de Bush fue un “chiste cruel”. La oposición parlamentaria instó al Primer Ministro Monmahan Singh, quien escurrió el bulto, a que se uniera a la populista despotricación de los Estados Unidos.

Más adelante en esa misma semana del “chiste cruel”, la Casa Blanca de Bush agravó el pecado. Según el portavoz de Bush para la prensa, el aumento de la demanda mundial de petróleo –en Asia, por ejemplo– era una de las causas del alto precio que representaba llenar los depósitos de los vehículos utilitarios deportivos que tragan grandes cantidades de gasolina, además de los más modestos automóviles familiares, en los surtidores americanos.

Entretanto, el gobierno de los EE.UU. ocultó el dato de que los americanos, que constituyen menos del 4 por ciento de la población mundial, poseen y conducen 250 millones de los 520 millones de automóviles del mundo. Más indignación en todo el mundo por el doble rasero americano.

Ahora bien, todo esto es algo más que las payasadas de la política internacional. Un día, dentro de poco, Bush y Cheney habrán abandonado sus cargos, pero seguiremos con la más difícil cuestión mundial que hemos afrontado jamás: mientras más de nosotros prosperamos, ¿cómo vamos a abordar equitativamente algunas de las consecuencias económicas y medioambientales?

¿Qué vamos a hacer con los mil millones de personas situadas en los niveles más bajos del mundo y que permanecen sumidas en la más absoluta pobreza, mientras los demás vivimos mejor y más tiempo? ¿Cómo vamos a abordar la equidad a escala mundial cuando ni siquiera podemos hacerlo a dentro de cada país?

Este enigma ocupará un lugar fundamental en la diplomacia el año que viene con vistas a encontrar un sucesor para el acuerdo de Kyoto. ¿Podremos impedir un aumento desastroso del calentamiento planetario de un modo equitativo, que tenga en cuenta las responsabilidades pasadas y presentes y no frustre las esperanzas legítimas de una vida mejor en todas partes? Nunca habíamos afrontado una tarea política más difícil.

Entretanto, hay una crisis alimentaria por resolver. Ya hemos visto muchos ejemplos de cómo no se debe abordarla. Detener las exportaciones de alimentos es una estupidez. Si limitamos las fuerzas del mercado, habrá menos alimentos y precios mayores. También debemos evitar la burda artimaña política de reducir lo que pagamos a los agricultores pobres para beneficiar a los habitantes pobres de las ciudades.

¿Por qué hacen eso los gobiernos? La respuesta es evidente: los habitantes de las ciudades provocan disturbios; en el campo, la gente simplemente pasa hambre. La forma mejor de abordar el problema es subvencionar los alimentos para los pobres; no debemos reducir el precio que pagamos a los agricultores por producirlos.

Después de haber disfrutado unos días echando pestes de Bush, la India continuó con la tarea de inclinarse ante las presiones políticas preelectorales. El Gobierno anunció que iba a excluir varios productos agrícolas del mercado de futuros.

La India tiene el triunvirato de políticos más versado en asuntos económicos del mundo a cargo de su economía. Han de saber por fuerza que esa medida tendrá tanto efecto en la inflación del precio de los alimentos como la danza de la lluvia en el tiempo atmosférico, pero la política es –¡ay! – la política.

Reprinting material from this Web site without written consent from Project Syndicate is a violation of international copyright law. To secure permission, please contact us.

Exit from comment view mode. Click to hide this space

Comments (0)

You need to login in order to leave a comment. If you do not yet have an account, please register.

Show comments of
close

The two commenting options explained

Watch a 1 minute video
to discover how you can comment on the entire article or a specific paragraph. The two images below also explain the two ways of commenting.

1) Entire article comment
Once logged in, simply click inside the comment box where it says "Enter text here." Enter and post your comment.

2) Paragraph comment
Please log in first. Then click to the left of the desired paragraph. Your cursor will automatically move to the comments box. Enter and post your comment.

Top Project Syndicate commentaries

Email this article

Your name is required.

Your email is required.


Your friend's name is required.

Your friend's email is required.


A message is required.