Unificar la lucha contra el Estado Islámico

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BERLÍN – Los ataques terroristas del 13 de noviembre en París, que golpearon en el corazón de Francia y de Europa como un todo, han traído la amenaza terrorista que representa el Estado Islámico al primer plano de la agenda de la política exterior. En mi opinión, nuestra respuesta no puede ser cerrar las puertas con cerrojo y tapiar las ventanas. Renunciar a nuestro estilo de vida y nuestras sociedades abiertas sería ceder a las pretensiones de los terroristas.

Antes que todo, debemos responder de manera política: más vigilancia en nuestros países y una cooperación más intensa con los organismos de seguridad de nuestros aliados. En Occidente tenemos que demostrar decisión a la hora de combatir la exclusión social que alimenta el sentimiento de enajenamiento, lo que implica intensificar nuestros esfuerzos por integrar a los musulmanes y otros inmigrantes en todos los niveles. Al mismo tiempo, debemos enfrentar el mal del EI en los lugares donde se inició: Irak y Siria.

La noche de los ataques en París, Alemania prometió a Francia que permanecería a su lado. Hace poco decidimos que nuestra responsabilidad de cumplir esta promesa incluye una contribución militar a la lucha contra el EI.

Por supuesto, todos sabemos que no es posible derrotar al terrorismo solamente con bombas. Pero también estamos conscientes que la amenaza del EI no se podrá superar sin medios militares y que, de ser así, bien puede ser que en un año no quede nada sobre lo que podamos construir una solución política para Siria o Irak.