Los dolores de trabajo de parto de la economía mundial

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WASHINGTON, DC – La desaceleración económica mundial, que comenzó en el año 2008 con la crisis financiera en Estados Unidos, podría establecer un nuevo récord de capacidad de resistencia. Lo cierto es que si se toma en cuenta el estancamiento del crecimiento en Japón y la desaceleración en China, además del hecho de que Rusia se encuentra en una profunda crisis y la eurozona aún apenas está recuperándose de la propia, se puede afirmar que la economía mundial todavía no está fuera de peligro.

Esta “recesión persistente”, así como también algunos de los conflictos políticos del mundo, son manifestaciones de un desplazamiento profundo en la economía mundial – un desplazamiento que es impulsado por dos tipos de innovaciones: el ahorro en la mano de obra y la vinculación de la mano de obra.

Aunque la innovación relativa al ahorro en mano de obra ha estado entre nosotros ya durante mucho tiempo, el ritmo se ha acelerado. Las ventas mundiales de robots industriales, por ejemplo, llegaron a 225.000 en el 2014, lo que representa un aumento interanual del 27%. Más transformativo, sin embargo, es el incremento de la tecnología de “vinculación de la mano de obra”: innovaciones digitales a lo largo de las últimas tres décadas permiten que en la actualidad las personas trabajen para empleadores y empresas ubicadas en distintos países, sin tener que emigrar.

Estos cambios son capturados por una tendencia estadística notable en los países de altos y medianos ingresos. Los ingresos laborales totales expresados como porcentaje del PIB están disminuyendo en todos los ámbitos y a tasas raramente vistas. Desde el 1975 al 2015, el ingreso laboral se redujo del 61% al 57% del PIB en EE.UU.; del 66% al 54% en Australia; del 61% al 55% en Canadá; del 77% al 60% en el Japón; y del 43% al 34% en Turquía.