Getty Images

The Year Ahead 2018

Un nuevo equilibrio para la era global

LONDRES – Los movimientos proteccionistas y de “restauración del control” continuarán floreciendo mientras la globalización permanezca sin líderes, carezca de rostro humano y avance como si fuera un tren desbocado que rápidamente se sale de control.

Lamentablemente, hay buenas razones por las que la globalización se ha convertido en una mala palabra para millones de personas. Se están derrumbado los pilares del Consenso de Washington,  que tiene 30 años de antigüedad. La mayoría de las personas ahora está de acuerdo en que el libre comercio sin comercio justo crea millones de perdedores, además de crear algunos ganadores. Los flujos de capital no regulados, especialmente los flujos especulativos a corto plazo, pueden desestabilizar las economías. Además, las crecientes desigualdades sociales pueden ser malas para el crecimiento.

Darse cuenta de estos hechos y comprenderlos está agujereando el fundamentalismo de libre mercado – mismo que se centra en la liberalización, la desregulación, la privatización, la reducción de impuestos y la reducción del tamaño del Estado – que ha prevalecido en los círculos de formulación de políticas en las últimas décadas. Hoy en día, diez años después de la crisis financiera mundial, podemos aceptar que las personas y las empresas que actúan exclusivamente en su propio interés no siempre están al servicio de los intereses del público en general.

To continue reading, please subscribe to On Point.

To access On Point or our archived content, log in or register now now and read two On Point articles for free and 2 archived contents. For unlimited access to the unrivaled analysis of On Point and archived contents, subscribe now.

required

Log in

http://prosyn.org/6TDMntU/es;

Handpicked to read next

  1. Nazi Sturmabteilung (SA) Troops in Anti-Semite Street Brawl Universal History Archive/UIG via Getty Images

    The Great Crack-Up, Then and Now

    The Great War laid waste to the economic and political foundations of Europe, but did not establish a new international order, thus setting the stage for the disasters of the 1930s and 1940s. 

    As the world approaches another period of vast economic and political change, the lessons of the interwar interregnum are more relevant than ever.