7

La nueva neutralidad

TOKIO – A lo largo de la Guerra Fría, la Unión Soviética usó cada amenaza e incentivo imaginable (incluida la promesa de la reunificación final) para conseguir la neutralidad de Alemania. Pero los líderes alemanes, tanto de izquierda como de derecha, de Konrad Adenauer a Willy Brandt, rechazaron todas las ofertas soviéticas. ¿Será ahora que el mercantilismo autoritario triunfará donde el comunismo fracasó?

Los países se integran a alianzas, o a entidades como la Unión Europea, porque estas aclaran los beneficios y las obligaciones que eso implica tan inequívocamente como es posible en las relaciones internacionales. Pero las relaciones de Alemania y Corea del Sur con sus aliados históricos (la OTAN y Estados Unidos, respectivamente) son ahora sujeto de una aparente transformación.

Es posible que los actuales regímenes autoritarios mercantilistas de Rusia y China consigan por medio del comercio (con inmensas compras de bienes y promesas de más por venir) lo que los soviéticos no pudieron con sobornos y amenazas. Y hablamos de comercio en una escala apabullante: las exportaciones alemanas a China crecieron desde 25.900 millones de dólares hace una década a 87.600 millones de dólares en 2011, mientras que en el mismo lapso las de Corea del Sur se incrementaron de 53.000 millones a 133.000 millones de dólares.

De hecho, parece que en la diplomacia de ambos países comienza a abrirse paso una suerte de neutralismo encubierto, de lo que sirven de ejemplo el reciente viaje del presidente chino Xi Jinping a Corea del Sur, la renuencia de la canciller alemana Angela Merkel a imponer sanciones efectivas a Rusia por su intervención en Ucrania y el énfasis puramente comercial de la visita que acaba de hacer a China. Tanto en Alemania como en Corea del Sur, parece echar raíces (sobre todo en las élites empresariales) la idea de que la neutralidad tácita puede ofrecer más beneficios tangibles (especialmente en materia de exportaciones) que las alianzas históricas.