Más seguridad para Japón

TOKIO – El segundo periodo de Shinzo Abe como primer ministro de Japón comenzó con un énfasis intenso en la revitalización económica. Esta política, que casi de inmediato se comenzó a llamar “Abenomía”, está compuesta por lo que se conoce como las “tres flechas”: una audaz política monetaria, una política fiscal expansionista y reformas estructurales para estimular la inversión privada. Además, haber sido electos como anfitriones de los Juegos Olímpicos de Tokio de 2020 significa una cuarta flecha: una mayor inversión en infraestructura y más ingresos por turismo en los años previos a su celebración.

No hay duda de que, tras 15 años de recesión deflacionaria, falta mucho para dar por alcanzada la revitalización de la economía japonesa. Sin embargo, los efectos de las reformas de Abe se están pudiendo ver en áreas como los precios de las acciones y los tipos de cambio.

Pero Abe también debe hacer frente a un ambiente de seguridad tan frágil como la economía japonesa antes de que asumiera el gobierno en diciembre pasado. De hecho, hace siete años (en su primer mandato) enfrentó los mismos problemas pero sus iniciativas resultaron paralizadas por su propia dimisión. Ahora impulsa un segundo intento de crear un sistema de gestión de la seguridad nacional para satisfacer las necesidades de Japón, así como las de sus aliados, en el Asia del siglo veintiuno.

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