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La revolución militar de Asia

SEÚL – En el este de Asia se está llevando a cabo una gran revolución en materia de asuntos militares. Las últimas señales son la purga por parte del presidente chino Xi Jinping del general Xu Caihou, ex miembro del Politburó y ex vicepresidente de la Comisión Militar Central, bajo cargos de corrupción, y la “reinterpretación” de Japón del Artículo 9 de su constitución para permitirle al país ofrecer ayuda militar a sus aliados.

A pesar de las crecientes tensiones regionales que inspiraron estas medidas, las relaciones de China con sus vecinos y Estados Unidos no están destinadas a derivar en una confrontación directa. Pero la marcha implacable de nuevas iniciativas para enfrentar lo que se percibe como la “amenaza de China” exigirá que los líderes políticos de la región, inclusive los chinos, aborden sus disputas de maneras nuevas y más creativas si se quiere evitar ese desenlace.

En general, existen tres maneras de fomentar la paz internacional: profundizar la interdependencia económica, promover la democracia y desarrollar instituciones internacionales. Desafortunadamente, como los líderes políticos del este de Asia no persiguieron este último objetivo, hoy se encuentran jugando juegos peligrosos de equilibrio de poder reminiscentes de la Europa de hace un siglo.

La profundización de la interdependencia económica luego de la crisis financiera de Asia en 1997 no ha generado un impulso político para la paz y la cooperación. Los líderes empresariales de la región no pudieron impedir que el deterioro de las relaciones exteriores afectara sus intereses. Por el contrario, el lobby militar ahora influye profundamente en las políticas exteriores y de defensa –vale la pena observar el incremento de dos dígitos del presupuesto de defensa de China y las crecientes ventas de armas estadounidenses en la región.