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El cambio de régimen del Yemen pasa a ser personal

SANÁ – Cuando el Presidente del Yemen Ali Abdullah Saleh ordenó a su ejército el 18 de marzo que disparara contra manifestantes pacíficos que pedían su dimisión, sentenció su destino. Una oleada de deserciones militares, gubernamentales y diplomáticas, encabezada por el general comandante de la primera Brigada Acorazada, Ali Muhsin Al Ahmar, durante mucho tiempo aliado suyo, hizo tambalearse su régimen.

Pero, aunque Al Ahmar anunció que se sentía horrorizado por el uso de la fuerza y prometió defender la Constitución, su decisión no fue altruista precisamente. El contrariado general, que tiene antiguos vínculos con la clase de yijadistas que los Estados Unidos están combatiendo en el Yemen, simplemente pretendía ajustar cuentas con la familia del Presidente.

La relación entre el Al Ahmar y Saleh se remonta a su juventud, pues la madre de éste se casó en segundas nupcias con un tío de aquél. Aunque no son medio hermanos, esa frecuente –aunque equivocada– referencia indica su intimidad. Durante mucho tiempo se consideró a Al Ahmar la mano derecha de Saleh o el presidente oculto del país. Cuando el partido naserista intentó derrocar a Saleh aun antes de que hubieran transcurrido cien días de su presidencia, Al Ahmar lo defendió y sofocó el golpe. En 1994, sus unidades reprimieron un movimiento secesionista en el sur.

Pero, cuando Saleh preparó el terreno para que su hijo Ahmad, jefe de la Guardia Presidencial, lo sucediera, empezó a marginar a Al Ahmar. En 2009, Saleh destituyó a partidarios importantes de Al Ahmar, incluido el general en jefe del Mando Central, Al Thahiri Al Shadadi, y al teniente general Haydar Al Sanhani.