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¡Fuera las bases yanquis!

RÍO DE JANEIRO- El mes pasado, los líderes de los doce países suramericanos (excepto uno) se reunieron en Quito, capital de Ecuador, con motivo de la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas. Unasur o Unasul (según se hable español o portugués) fue establecida por los doce presidentes en Brasilia en mayo de 2008 con el objetivo de fomentar la integración política y económica. En cambio, el presidente venezolano, Hugo Chávez, se apropió de la reunión de Quito para propagar su revolución bolivariana y exponer sus propias ideas sobre el futuro del continente, independiente de los Estados Unidos.

Gracias al acuerdo militar de los Estados Unidos con Colombia recientemente anunciado, las ideas de Chávez sonaron más fuerte de lo que se hubiera esperado. En lugar de planes de infraestructura, tratados comerciales o ambientales  o, incluso, acciones multilaterales contra problemas comunes como la violencia y la pobreza, el tema que predominó tanto en los informes de prensa como en los discursos de la reunión fue el acuerdo militar entre los Estados Unidos y Colombia, anunciado poco menos de un mes antes de la cumbre.

A nadie sorprendió que Chávez fuera quien criticara más el pacto. Señaló que había "vientos de guerra", y que el anuncio del acuerdo militar “se puede transformar en una tragedia."

Desafortunadamente, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, no estuvo en la reunión. Colombia y Ecuador rompieron relaciones diplomáticas en marzo de 2008, después de que el ejército de Colombia atacara a las FARC, que durante décadas han estado luchando con el gobierno colombiano, en territorio ecuatoriano. Así, pues, Uribe no pudo defender el nuevo acuerdo militar.