Jim Yong Kim Bao Dandan/ZumaPress

Una nueva misión para el Banco Mundial

WASHINGTON DC – La Revolución Verde es considerada uno de los mayores éxitos en la historia del desarrollo económico. En las décadas de 1960 y 1970, la creación y adopción de variedades de cereales con elevado rendimiento transformó a la economía india y salvó a miles de millones de personas del hambre en gran parte del mundo en vías de desarrollo.

Pero en la actualidad, el futuro de la institución responsable de la Revolución Verde –un consorcio de 15 centros de investigación en todo el mundo, llamado Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR)– se encuentra en peligro. El Banco Mundial, uno de sus principales contribuyentes, está considerando retirar su apoyo financiero.

Por sí sola, esta decisión sería suficientemente preocupante. La misión del CGIAR es la seguridad alimentaria mundial, y los rendimientos económicos potenciales de la investigación agrícola básica son enormes para los pobres del mundo. Pero lo que resulta aún más preocupante es la señal que el Banco Mundial está enviando: que ya no apoyará los bienes públicos globales, cuyo financiamiento es insuficiente y que resultan fundamentales para mantener los avances sociales, económicos y políticos del último siglo.

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