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Ayudar a las mujeres a descifrar el “código de exportador”

NUEVA YORK – Cuando en 2014 conocí a la diseñadora de moda Chiedza Makonnen, radicada en Accra, sus ventas fuera de Gana eran mínimas. Hoy, en cambio, la marca de Makonnen, Afrodesiac Worldwide, se luce en las alfombras rojas de Hollywood y en los escenarios del Festival Essence de Nueva Orleans. Como Makonnen descifró el “código de exportador”, su compañía aumentó la producción, triplicó su personal y expandió ampliamente su perfil en los medios.

Descifrar el código de exportador significa superar la noción de que las empresas que son propiedad de mujeres y están gestionadas por mujeres no pueden ser globales, porque cumplir con los estándares requeridos para el comercio transfronterizo es demasiado difícil y costoso. En general se supone (aunque no se lo dice abiertamente) que las empresas cuyas dueñas son mujeres son más riesgosas y, por lo tanto, menos atractivas para los inversores. Pero, de la misma manera que las mujeres hace 50 años quemaron sus corpiños para destruir un símbolo de opresión, las mujeres hoy deben eliminar las barreras que les impiden comerciar libremente en la economía global.

Sin duda, en este Día Internacional de la Mujer, las mujeres en muchos países están en mejores condiciones y gozan de más oportunidades que sus madres y abuelas, debido a enormes mejoras en el acceso a la educación y a la atención médica. Pero siguen existiendo brechas importantes y, dado el ritmo lento y desparejo del progreso, no hay lugar para la complacencia.

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