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La revolución inacabada de las mujeres árabes

FEZ – Aunque las mujeres en todo Oriente Medio participaron activamente en las manifestaciones de la Primavera Árabe que comenzaron a fines de 2010, siguen siendo ciudadanos de segunda clase, incluso en aquellos lugares donde los levantamientos populares lograron derrocar a regímenes autocráticos. Por cierto, los gobiernos islamistas que hoy están en el poder en varios países parecen más decididos que los déspotas que sustituyeron a mantener a las mujeres fuera de la política. 

En entrevistas que tuve con mujeres de la región, me sorprendió su pesimismo generalizado. Le tienen miedo a la pérdida de sus derechos. Ven la desintegración económica a su alrededor y cómo aumenta las posibilidades de un mayor incremento de la violencia. A medida que se rompen los lazos sociales, se sienten cada vez más vulnerables. Más de una vez, las escuché decir que las cosas estaban mejor antes de las revoluciones.

La representación femenina en los parlamentos y los gabinetes de gobierno después de la Primavera Árabe ha sido magra o inexistente, y las activistas mujeres temen que los partidos islamistas implementen políticas reaccionarias que discriminen en base al género. En Egipto, por ejemplo, el Partido de la Libertad y la Justicia, que domina el parlamento, sostiene que una mujer no puede ser presidente. Las mujeres egipcias estaban muy bien representadas en las manifestaciones que derrocaron al régimen del ex presidente Hosni Mubarak en 2011, pero desde entonces han quedado esencialmente excluidas de cualquier cargo oficial que implique una toma de decisiones.

En Marruecos, mientras que había ocho mujeres en el gabinete anterior, hoy hay una sola en el gobierno liderado por los islamistas. En enero, el parlamento dominado por los islamistas adoptó un decreto que reduce la edad de matrimonio para las jóvenes de 18 a 16 años, un retroceso importante. Las feministas marroquíes han protestado intensamente, pero ha sido en vano.