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¿Continuará la revolución de Rumsfeld?

La política de defensa de Estados Unidos está en una encrucijada. Desde 1997, el Congreso de ese país ha exigido que el Departamento de Defensa elabore un examen profundo sobre el tema cada cuatro años. El departamento está elaborando actualmente el tercero de esos informes y lo dará a conocer en los próximos meses. El examen será aparentemente todo un hito.

El último Examen Cuatrienal de Defensa se publicó unas semanas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Como resultado, sólo dio indicios de la estrategia en contra del terrorismo que estaba por venir. En contraste, el examen de 2005 representará varios años de pensamiento de la administración Bush, y por lo tanto será un indicador clave del curso que tomará en el futuro la política de defensa estadounidense.

La estrategia maestra que es el fundamento de la política de defensa estadounidense no ha sufrido cambios importantes desde 2002. Enfocada al terrorismo, la estrategia llama a fortalecer la red de socios internacionales que buscan erradicar el terrorismo internacional y a emprender acciones directas contra las organizaciones terroristas y sus patrocinadores. En última instancia busca abordar lo que el Presidente Bush considera que son las raíces del terrorismo, sobre todo la ausencia de sistemas políticos abiertos y de oportunidades económicas.

Lo que está cambiando es la forma en la que se está utilizando la fuerza militar de los EU para aplicar esa estrategia. No hay mucha duda de que el Examen de la Defensa de 2005 formalizará el cambio de enfoque que se ha dado desde el 11 de septiembre de 2001. Antes de eso, las fuerzas armadas estadounidenses se concentraban en una victoria rápida en un frente de guerra importante en contra de las fuerzas de otro Estado. Hoy, sin embargo, es más probable que se utilice a las fuerzas armadas de los EU para estabilizar y reconstruir Estados fracasados, ayudar a socios a contrarrestar la insurgencia y el terrorismo, controlar armas nucleares cuando los regímenes caen o erradicar directamente a organizaciones terroristas y sus simpatizantes. Eso requiere un tipo distinto de fuerza, que sea capaz de correr un maratón en lugar de una carrera corta y de mantener operaciones grandes durante períodos largos.