¿Pagarán los contaminadores por el cambio climático?

Escribo esto en Nueva York a comienzos de agosto, cuando el alcalde ha declarado una "emergencia por el calor" para prevenir interrupciones generalizadas del servicio eléctrico a consecuencia del intenso uso de los aparatos de aire acondicionado que se espera. Los empleados municipales podrían exponerse a acusaciones penales, si fijan sus termostatos por debajo de 78 grados Fahrenheit (25,5 Celsius). No obstante, el uso de la electricidad ha alcanzado niveles casi sin precedentes.

Entretanto, California he emergido de su propia ola de calor sin precedentes. En los Estados Unidos en conjunto, los seis primeros meses de 2006 fueron los más calurosos en más de un siglo. Europa está experimentando también un verano inhabitualmente caluroso. En julio hubo nuevos máximos de temperatura en Inglaterra y los Países Bajos, donde los registros de temperaturas se remontan a 300 años atrás.

El caluroso verano septentrional cuadra perfectamente con el estreno de Una verdad incómoda, documental que cuenta con la participación del ex Vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore. Mediante gráficos, imágenes y otras informaciones notables, en él se argumenta de forma convincente que nuestras emisiones de dióxido de carbono están causando el calentamiento del planeta o, como mínimo, contribuyendo a él y que debemos abordar urgentemente esa cuestión.

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