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¿Saldrá Siria del ostracismo?

ESTAMBUL -- ¿Indicará la reciente aproximación entre los Estados Unidos y Siria una nueva era en la posición internacional de Siria?

Siria puede abrigar la esperanza de que, tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con los Estados Unidos, haya dos cambios importantes. En primer lugar,  se la retirará de la oficiosa lista negra americana de países del “Eje del Mal”, lo que mejorará en gran medida sus posibilidades de ingresar en la Organización Mundial del Comercio. En segundo lugar, Siria probablemente recibirá el visto bueno para que un oleoducto conduzca petróleo iraquí por su territorio a Turquía. Semejante vínculo con la economía de Turquía –y, por tanto, posiblemente con la Unión Europea– animaría a Siria a abrir su economía aún más a la inversión extranjera.

Pero todo eso tendrá un precio, indudablemente. La aportación de Siria al pacto habrá de ser sin falta la de poner fin a su apoyo a Hezbolá en el Líbano, a cambio de lo cual probablemente pedirá la devolución de las Alturas del Golán. Es de suponer que Israel oponga resistencia a ese resultado y el Irán –como dirigente que es del llamado “creciente chiíta”, que se extiende desde el Líbano hasta  Tayikistán– también se opondría firme y tal vez violentamente a semejante pacto.

Durante la visita del Presidente del Irán, Mahmoud Ahmadinejad, a Siria a comienzos de este año, el Presidente de Siria, Bashir al Asad, y él reiteraron su inflexible cooperación frente a las “manipulaciones occidentales”, pero Asad está sometido cada vez más a presiones procedentes de las filas de su Partido Baas para modernizar el país y sus infraestructuras, cosa imposible sin una mejora de sus vínculos con Occidente.