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¿Permitirá la insensatez gubernamental que ocurra una crisis cibernética?

CAMBRIDGE – Cuando la crisis financiera de 2008 llegó repentinamente, muchos críticos conmocionados se preguntaban por qué los mercados, los reguladores y los expertos financieros no la vieron venir. Hoy en día, uno podría preguntarse acerca de la vulnerabilidad de la economía mundial frente a un ataque cibernético. De hecho, los paralelismos entre las crisis financieras y las amenazas de colapsos cibernéticos son impresionantes.

Aunque la mayor amenaza cibernética proviene de Estados canallas que tienen la capacidad de desarrollar virus informáticos extremadamente sofisticados, los riesgos también vienen de hackers anarquistas y terroristas, o incluso de fallos informáticos exacerbados por catástrofes naturales.

Unos pocos expertos en seguridad han manifestado gran alarma, la declaración más reciente fue de Jonathan Evans, jefe del Servicio de Inteligencia Británico (MI5). En general, sin embargo, pocos líderes están dispuestos a poner en riesgo el crecimiento del sector tecnológico o de Internet, en alguna forma que sea significativa, debido a una amenaza que es tan amorfa. Al contrario, prefieren formar grupos y comités de trabajo relativamente inocuos.

Es difícil exagerar sobre cuán dependientes son las economías modernas de los sistemas informáticos de gran escala. Sin embargo, imagínese que ocurriría si un día una serie de satélites de comunicaciones clave se vieran incapacitados, o si se borraran las bases de datos de los principales sistemas financieros.