0

¿Los bancos y los mercados financieros se recuperarán en 2009?

NUEVA YORK – Los mercados financieros globales en 2008 experimentaron su peor crisis desde la Gran Depresión de los años 1930. Instituciones financieras de renombre terminaron en la ruina; otras fueron compradas a precio de bagatela o sobrevivieron sólo después de importantes rescates. Los mercados accionarios globales cayeron en más del 50%; los diferenciales de las tasas de interés subieron vertiginosamente; apareció una severa crisis de liquidez y de crédito; y muchas economías de mercados emergentes se acercaron a los tumbos al Fondo Monetario Internacional en busca de ayuda.

¿Qué nos depara el destino, entonces, en 2009? ¿Lo peor ya quedó atrás o está por venir? Para responder estos interrogantes, debemos entender que un círculo vicioso de contracción económica y agravamiento de las condiciones financieras está en camino.

Estados Unidos con certeza experimentará su peor recesión en décadas, una contracción profunda y prolongada que durará unos 24 meses hasta fines de 2009. Es más, toda la economía global se contraerá. Habrá recesión en la zona del euro, el Reino Unido, Europa continental, Canadá, Japón y otras economías avanzadas. También existe el riesgo de un aterrizaje duro para las economías de mercados emergentes, ya que las vinculaciones comerciales, financieras y monetarias les transmiten sacudones ampnbsp;reales y financieros.

En las economías avanzadas, la recesión había generado a principios de 2008 temores de una estanflación al estilo de los años 1970 (una combinación de estancamiento económico e inflación). Pero, frente a la caída de la demanda agregada por debajo de la creciente oferta agregada, los mercados de bienes deprimidos conducirán a una inflación más baja mientras se reduce el poder de fijación de precios de las empresas. De la misma manera, el creciente desempleo controlará los costos de mano de obra y el incremento salarial. Estos factores, combinados con una caída marcada de los precios de las materias primas, harán que la inflación en las economías avanzadas disminuya hasta un nivel del 1%, acrecentando las preocupaciones sobre la deflación, no la estanflación.