0

Incautos ante el riesgo

La mayoría de la gente no siente el mismo impulso de salir y comprar un seguro o diversificar sus inversiones que el que les lleva a comprar un sofá o ropa nueva. Deberían tenerlo, pero no es así. Históricamente, las instituciones bancarias, de seguros y de inversiones han tenido que luchar una batalla cuesta arriba para que las personas, empresas y gobiernos paguen por la administración de riesgos. Sus éxitos, si bien impresionantes, siguen siendo incompletos: la gente todavía tiene dificultades para enfrentar los riesgos y las dificultades inherentes a su futuro económico.

Esta es la razón por la cual casi todos los países avanzados tienen programas de salud y seguridad social. Por supuesto, la gente no desconoce realmente los grandes riesgos de la vida. Simplemente los pasamos por alto debido a causas enraizadas en la sicología humana.

El vínculo entre el reconocimiento intelectual de los riesgos y los ímpetus de actuar contra ellos está mediado por el miedo: hemos sido programados a lo largo de millones de años de evolución para tomar medidas decisivas contra amenazas inmediatas y obvias. Si se aproxima un animal en actitud amenazante, sentimos miedo y ansiedad. La adrenalina fluye, nuestra atención se concentra y surge nuestro instinto de proteger a nuestras amistades y familias.

Pero los riesgos más remotos simplemente no estimulan nuestras emociones, de modo que a menudo posponemos indefinidamente el llevar a cabo acciones al respecto. También tememos los riesgos que reciben una elevada publicidad, especialmente los que nos pueden matar de maneras escalofriantes. Tras los ataques terroristas del 11 se septiembre de 2001 en los EEUU, muchos estadounidenses prefirieron conducir sus vehículos para desplazarse a otras ciudades en lugar de volar hacia ellas, incluso cuando las estadísticas mostraban que tomar un avión seguía siendo mucho más seguro. Mientras tanto, muchas de estas mismas personas se contaban entre los millones de estadounidenses que no se hacen un chequeo médico anual.