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El no acuerdo europeo del siglo

BRUSELAS – Mientras Europa recoge las ruinas de la megafusión que habría dado origen a un nuevo gigante aeroespacial y de defensa líder a nivel mundial, se están formulando interrogantes sobre el papel vergonzoso que jugó la Unión Europea en el fiasco. El hecho de que la Comisión Europea no haya podido defender la fusión de 50.000 millones de dólares de la compañía franco-alemana EADS,

European Aeronautic Defence and Space, propietaria de Airbus, y BAE Systems del Reino Unido es considerado un factor crucial en el fracaso del acuerdo.

En su momento, la integración de los dos líderes de la aviación y la aviónica de alta tecnología parecía un proyecto inspirado en la UE y destinado a ser un éxito industrial. Durante varios años, los líderes de la UE han venido promulgando la consolidación de las industrias de defensa de Europa, de manera que el acuerdo propuesto -que se originó en las salas de reuniones corporativas de EADS y BAE Systems- parecía una respuesta a sus reclamos. Sin embargo, tanto la Comisión como el Parlamento Europeo se mantuvieron en silencio y negaron el respaldo político que podría haber asegurado la concreción del acuerdo.  

Un recordatorio oportuno por parte de los líderes de la UE de la importancia estratégica del sector aeroespacial habría ayudado a disipar muchas de las dudas en Berlín, y en menor medida en Londres, que terminaron por hundir el acuerdo. La aviación, al igual que la defensa, es el sector más avanzado en materia de investigación y desarrollo en los países avanzados, y regularmente produce avances tecnológicos fundamentales. Las disputas nacionalistas sobre los detalles de la fusión seguramente habrían resultado atenuadas de haber existido una intervención digna de un estadista por parte de la Comisión en Bruselas.