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Un euro más débil para una Europa más débil

VIENA – ¿Qué se puede hacer para ayudar a que las “economías en crisis” del sur de Europa reduzcan sus déficits externos? El debate se presenta a menudo como un conflicto entre los países agobiados por déficits, (denominados “PIIGS” por las primeras letras de sus nombres en inglés) – Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España – y los países de la eurozona con cuentas corrientes con superávits, en particular Alemania. Pero un nuevo y más importante desequilibrio ha surgido en los últimos años: los déficits comerciales y de servicios de los PIIGS con China, que sugieren una posible solución al malestar económico del sur de Europa – mediante un renminbi más fuerte.

Hasta el año 2004, los mayores déficits comerciales y de servicios que los PIIGS tenían eran con el resto de la eurozona. Sin embargo, en el año 2005, el déficit combinado que estos países con el resto del mundo, que llegaba a €37,2 mil millones ($48,6 mil millones), superó al déficit combinado de estos países con relación a otros miembros del la eurozona por más de €4 mil millones. Posteriormente, en el año 2008, antes de que llegue la peor parte de la crisis financiera mundial, el déficit total de los PIIGS llegó a un récord de €116,5 mil millones, de los cuales € 34,8 mil millones representaban el déficit que tenían con China, que superaba al déficit con Alemania por primera vez – en más de €2 mil millones (ver tabla).

Fundamentalmente, aunque el déficit combinado de los PIIGS con Alemania, la eurozona, y el mundo se redujo sustancialmente durante los siguientes cuatro años, el déficit con China permaneció altísimo – llegando a niveles de €33 mil millones en el año 2010 y €29 mil millones en el año 2011

Dos factores clave ayudan a explicar cómo se llegó a esta situación. El primero fue la rápida apreciación del euro frente al renminbi a principios de la década del año 2000. El euro subió de una tasa de cambio promedio de ¥7,4 por euro en 2001 a ¥10,4 en el año 2007, antes de depreciarse a ¥7.8 en agosto del año 2012. Esto ocurrió, en parte, debido a que el renminbi estaba siguiendo al dólar EE.UU., que había caído drásticamente frente al euro en el período 2002-2004.