Dean Rohrer

¿Por qué es justo el comercio justo?

LONDRES – Históricamente, el término “comercio justo” ha significado muchas cosas. La Liga de Comercio Justo fue fundada en Gran Bretaña en el año 1881 para restringir las importaciones procedentes de países extranjeros. En los Estados Unidos, las empresas y sindicatos utilizaron leyes de “comercio justo” para construir lo que el economista Joseph Stiglitz llama “barreras de alambre de púas frente a las importaciones”. Estas leyes, denominadas leyes “anti-dumping”, permiten que cualquier empresa que sospeche que una empresa extranjera que es su rival comercializa un determinado producto por debajo del costo, pida que el gobierno imponga aranceles especiales para protegerla de la competencia “injusta”.

Tales oscuros pensamientos proteccionistas están lejos de las mentes de los benevolentes organizadores de la “Fairtrade Fortnight” (“Quincena de Comercio Justo”), que se lleva a cabo anualmente en el Reino Unido y durante la cual compré dos barras de chocolate y un frasco de mantequilla de maní, ambos productos importados a través del esquema de comercio justo. El loable objetivo de este esquema es elevar el precio que perciben los agricultores de los países en desarrollo por sus productos, dicho incremento se obtiene mediante la eliminación de las ganancias exageradas de los intermediarios, de quienes los productores dependen para que sus productos lleguen a mercados distantes. Los productos incluidos dentro del esquema de comercio justo, como por ejemplo el cacao, el café, el té, y los plátanos, no compiten con la producción interna europea, y por lo tanto no se ven afectados por argumentos proteccionistas.

Este esquema funciona de la siguiente manera: a cambio de garantizar un precio establecido y de que se cumplan con las “las normas laborales y ambientales” (salario mínimo, producción sin pesticidas), las cooperativas agrícolas de los países pobres reciben una sello de FAIRTRADE para sus productos, este sello de certificación es emitido por la “FAIRTRADE Labeling Organization” (“Organización Internacional de Certificación de Comercio Justo”). Dicha certificación permite que los supermercados y otros minoristas vendan los productos a un precio más alto. Los agricultores del tercer mundo reciben un incremento en sus ingresos, mientras que los consumidores del primer mundo sienten que actúan siguiendo sus principios éticos: este esquema podría ser considerado como una alianza celestial.

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