La verdad sobre la soberanía

CAMBRIDGE – Durante el debate mantenido hace poco en el parlamento francés para discutir el nuevo tratado fiscal europeo, el gobierno socialista de Francia negó vehementemente que su ratificación supusiera una limitación de la soberanía del país. El primer ministro Jean‑Marc Ayrault aseguró que el tratado no impone “ninguna restricción en el nivel del gasto público” y agregó que “El parlamento de la República Francesa conserva la soberanía presupuestaria”.

Mientras Ayrault intentaba tranquilizar a sus colegas más escépticos (entre ellos, muchos miembros de su propio partido), el Comisario Europeo de Competencia, Joaquín Almunia, estaba enviando un mensaje similar a sus compañeros socialdemócratas en Bruselas. Para que Europa salga adelante, les dijo, debe demostrar que están equivocados los que creen que hay un conflicto entre globalización y soberanía.

A nadie le gusta ceder soberanía nacional, y parece que a los políticos de izquierda menos que a nadie. Pero al negar el hecho evidente de que para que la eurozona sea viable es necesario introducir restricciones sustanciales a la soberanía, los líderes europeos están engañando a sus votantes, retrasando la europeización de la política democrática y aumentando el costo político y económico que habrá que pagar en definitiva.

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