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¿Está ganando el capitalismo de Estado?

CAMBRIDGE – En la antiquísima contienda de los modelos de crecimiento económico, el capitalismo de Estado parece estar ganando terreno en los últimos años. Encarnaciones del capitalismo liberal, como aquellos en Estados Unidos y el Reino Unido, continuaron su anémico desempeño en el año 2012, mientras que muchos países asiáticos, apoyándose en varias versiones de dirigismo, no sólo han crecido rápidamente y de manera constante durante las últimas décadas, sino que también han resistido las recientes tormentas económicas con una elegancia que es sorprendente. Por lo tanto, ¿llegó la hora de actualizar los libros de economía?

De hecho, la economía no dice que los mercados sin restricciones sean mejores que aquellos en los que existe una intervención del Estado o incluso un capitalismo de Estado. Los problemas con el capitalismo de Estado son fundamentalmente políticos, no económicos. Cualquier economía del mundo real está plagada de fallas del mercado, por lo que un gobierno benevolente y omnipotente podría intervenir de manera sensata con bastante frecuencia. Pero, ¿quién puede decir que alguna vez conoció a un gobierno benevolente u omnipotente?

Para entender la lógica del capitalismo de Estado, es útil recordar algunas de sus primeras versiones – no las economías planificadas socialistas ni las sociedades modernas que tratan de combatir las deficiencias del mercado, sino las civilizaciones antiguas. De hecho, parece que, de la misma forma que ocurrió con la agricultura o la democracia, el capitalismo de Estado fue inventado de manera independiente muchas veces durante el transcurso de la historia del mundo.

Considere la Edad de Bronce griega, durante la cual se formaron por toda la cuenca mediterránea muchos Estados poderosos que se organizaron en torno a una ciudad en la que moraba la élite política. Estos Estados no tenían dinero y, esencialmente, tampoco mercados. El Estado gravaba la producción agrícola y controlaba casi toda la producción de bienes. Monopolizaba el comercio, y, en ausencia de dinero, trasladaba todos los productos por decreto. Suministraba alimentos e insumos a los tejedores y luego recolectaba su producción. En esencia, en las sociedades de la Edad del Bronce griega existía algo que se parecía mucho al capitalismo de Estado.