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BRICS: un grupo sin cohesión

CAMBRIDGE – El mes pasado, el nuevo presidente de China, Xi Jinping, eligió Moscú para su primera visita al exterior. Él y el presidente ruso, Vladimir Putin, anunciaron una serie de acuerdos y luego viajaron a Durban, Sudáfrica, para la quinta “cumbre de los BRICS”, donde se reunieron con los líderes de India, Brasil y Sudáfrica para anunciar la creación de un nuevo banco de desarrollo que pueda desafiar el predominio del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los discursos de los cinco líderes se refirieron a un orden mundial cambiante y Xi dijo que "el potencial de desarrollo de los BRICS es infinito".

Dio la impresión de que los BRICS finalmente habían madurado. Hace tres años, yo estaba escéptico respecto de los BRICS. Y, a pesar del aparente éxito de la reciente cumbre, lo sigo estando.

Hace casi 12 años, Jim O’Neill, por entonces economista jefe de Goldman Sachs, acuñó el término “BRIC” para referirse a los "mercados emergentes" de Brasil, Rusia, India y China. Desde 2000 hasta 2008, la participación de estos cuatro países en la producción global creció rápidamente, del 16% al 22% (en términos de paridad de poder adquisitivo), mientras que sus economías tuvieron un mejor desempeño que el promedio en la recesión global que vino después.

Para los inversores, ese resultado justificaba la creación del acrónimo pegadizo. Pero luego sucedió algo raro: la criatura de los inversores cobró vida. En 2009, los cuatro países se reunieron por primera vez en Rusia en un intento por forjar una organización política internacional. Sudáfrica se sumó al bloque a fines de 2010 principalmente por razones políticas. Como le dijo O'Neill recientemente a China Daily, "Sudáfrica es lo suficientemente afortunada para estar en el grupo ya que, en términos económicos, es un país relativamente pequeño comparado con los demás". Es más, su desempeño económico ha sido bastante flojo, con una tasa de crecimiento de apenas el 2,3% el año pasado.