Austeridad y desmoralización

NEW HAVEN – El alto nivel de desempleo que tenemos hoy en día en Europa, Estados Unidos y en otros lugares es una tragedia, no sólo por la pérdida de la producción total que conlleva, sino también por el costo personal y emocional que se impone a los desempleados por no ser una parte de la sociedad de trabajo.

La austeridad, de acuerdo con algunos de sus promotores, supuestamente va a mejorar la moral. El primer ministro británico, David Cameron, uno de los defensores de la austeridad, dice que cree (says he believes) que su programa reduce “la dependencia de los programas de asistencia social”, restaura el “rigor”, y da aliento “a los hacedores, a los creadores, a los afirmadores de la vida”. Del mismo modo, el congresista de EE. UU. Paul Ryan dice que su programa (says that his program) es parte de un plan para promover “la creatividad y el espíritu emprendedor”.

Es verdad que algunos tipos de programas de austeridad pueden aumentar la moral. Los monjes encuentran el significado de su vida en un ambiente más austero y se piensa que los campamentos de entrenamiento militar forman el carácter. Sin embargo, el efecto inmediato del tipo de austeridad fiscal que se está practicando en la actualidad es dejar a las personas sin empleo y llenar sus vidas con nada, a excepción de llenarlas con un sentimiento de rechazo y exclusión.

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