0

¿Quién dirigirá el mundo?

SINGAPUR – La elección de Barack Obama llega en un momento en que una nueva pizca de sentido común está cuajando. Se refiere al final de la dominación mundial de los Estados Unidos.

Es cierto que el capitalismo a rienda suelta de estilo americano no ha tenido últimamente una ejecutoria de la que pueda estar orgulloso y la superioridad militar de los Estados Unidos no ha resultado demasiado útil para la consecución de los fines americanos, pero, ¿quién puede tomar el relevo para hacerse cargo de la dirección mundial?

La respuesta incómoda que probablemente Obama habrá de afrontar es ésta: nadie. Los Estados Unidos pueden estar dañados, pero no hay un substituto disponible. Europa está absorta en sí misma, centrada en la creación de la entidad que acabe decidiendo ser. La respuesta normal de China ante cualquier sugerencia de que ejerza una dirección mundial es la de ocultarse tras su inmenso programa interno de actuación y alegar pobreza. Ningún otro país tiene ni de lejos la capacidad o la ambición para ello.

Ante la acostumbrada letanía de dificilísimos problemas mundiales –no sólo la inestabilidad financiera, sino también el cambio climático, la inseguridad energética, las posibles pandemias, el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción en gran escala–, la perspectiva de un mundo a la deriva es más que alarmante. ¿Qué se debe hacer? ¿Y quién debe hacerlo?