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¿Quién rescatará al resto de nosotros?

SIDNEY – El rescate de los 33 mineros chilenos de lo que, según se temía, sería su tumba dio al mundo un motivo para lanzar vítores de entusiasmo. Al fin y al cabo, la esperanza no ha llegado a ser una virtud superflua en el siglo XXI, pero, si miramos en derredor, no parece haber muchas razones para el optimismo en otros sitios.

El mundo va camino de dar un bandazo hacia una guerra de divisas o incluso hacia el proteccionismo comercial, lo que amenaza con la destrucción de puestos de trabajo y crecimiento. La recuperación de la recesión por parte de los Estados Unidos es anémica y en gran medida sin creación de puestos de trabajo. Entretanto, China, con unas reservas de divisas que representan la mitad de su producción total, niega con la mayor seriedad que esté manipulando deliberadamente el valor del renminbi, de modo que su superávit comercial sigue aumentando vertiginosamente a costa de otros países.

Tampoco parece mínimamente cercana una solución mundial para la amenaza del cambio climático. Unas semanas de lluvias en Australia han envalentonado a quienes creen que el calentamiento planetario es un engaño gigantesco perpetrado por las Naciones Unidas o científicos conspiradores o incluso marcianos.

La guerra en el Afganistán sigue cobrándose vidas y dinero en el inhospitalario terreno de ese triste país y existen pocas posibilidades inmediatas de un posible éxito suficiente para que los Estados Unidos y sus aliados puedan retirarse. Además, en la puerta contigua, el Pakistán, siguen los problemas.