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¿Quién debería liderar el Banco Mundial?

WASHINGTON, DC – En junio, Robert Zoellick dejará de ser presidente del Banco Mundial, lo que plantea, una vez más, la espinosa cuestión de quién lidera a los mellizos de Bretton Woods (el Banco y el Fondo Monetario Internacional). Al momento de su nacimiento, John Maynard Keynes memorablemente advirtió que si estas instituciones no tenían buenos líderes "caerían en un sueño eterno, para no despertar nunca y sin que se volviera a oír hablar de ellas en las cortes y los mercados de la Humanidad".

Conseguir un buen líder, por supuesto, requiere de un cuidadoso proceso de selección. Hoy, sin embargo, el mundo está atrapado en una situación exactamente opuesta: un proceso sumamente anticuado por el cual Estados Unidos y Europa, a pesar de sus avatares económicos, retienen un monopolio sobre el liderazgo del Banco y del FMI, respectivamente.

Existe un consenso a regañadientes de que este sistema debería cambiar. Pero las fuerzas que perpetúan el status quo -la resistencia europea y estadounidense al cambio y la pasividad de los países de los mercados emergentes- siguen siendo poderosas, como ilustró la elección el año pasado de Christine Lagarde para liderar el FMI. La política de año electoral en Estados Unidos fortalecerá aún más estas fuerzas, ya que es improbable que la administración del presidente Barack Obama renuncie a un símbolo de poder global, algo que provocaría acusaciones de falta de liderazgo por parte de la oposición.

Sin embargo, de alguna manera, la parte sencilla es decir lo obvio: el Banco exige un nuevo proceso de selección que le permitirá elegir a la persona más calificada, más allá de su nacionalidad. La parte más difícil consiste en identificar las calificaciones necesarias para dirigir el Banco en un momento en el que su papel debe adaptarse a cambios globales de amplio alcance.