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¿Quién le teme a Al Jazeera?

A nadie le es indiferente Al Jazeera, la televisora árabe vía satélite con sede en Qatar. Prácticamente se puede ver cómo les hierve la sangre a los funcionarios estadounidenses cuando hablan acerca de ella. Ciertamente, en el contexto del sueño árabe de unidad e independencia del control extranjero, Al Jazeera es innegablemente parcial a las aspiraciones árabes. Pero eso no significa que sus reportajes noticiosos no sean veraces.

De hecho, Al Jazeera, a la que el Secretario de Estado de los EU, Colin Powell, se refiere como "horrorosa" y "tendenciosa", es un vehículo central para la reforma y el cambio que tanto los activistas árabes verdaderamente democráticos como la comunidad internacional han estado pidiendo. Sin embargo, los Estados Unidos están tan molestos que han creado su propia voz en árabe: la estación vía satélite Al Hurra.

No obstante, Al Hurra tiene prohibido transmitir en los EU porque la controla el Estado. Los árabes no confían en ella. Puso de manifiesto su condición de títere al no transmitir jamás las imágenes de los abusos contra los prisioneros en la famosa prisión Abu Ghraib de Bagdad. En este sentido, al menos, Al Hurra cuadra perfectamente con la tradición de docilidad de las estaciones de gobierno árabes.

Sin embargo, los Estados Unidos no son los únicos que retan directamente a Al Jazeera. La BBC, que durante un periodo breve a mediados de los noventa tuvo su propia estación de noticias en árabe -antes de que cerrara porque sus patrocinadores sauditas se molestaron con sus reportajes--, acaba de anunciar que lanzará una estación de noticias en árabe vía satélite.