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¿Quién derrota a la corrupción?

La corrupción socava la calidad de vida de las personas en todo el mundo, no sólo en los países pobres. Actualmente, los Estados Unidos son testigos de varios escándalos de corrupción. Incluso la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de los EU, cuya responsabilidad es proveer ayuda después de un desastre natural y de catástrofes provocadas por el hombre, estaba en manos de políticos ineptos en vez de profesionales. Cuando el huracán Katrina golpeó la costa estadounidense del Golfo, esa incompetencia resultó ser fatal.

Todas las sociedades requieren un gobierno eficaz que pueda proporcionar servicios públicos e infraestructura vitales e irremplazables. Así, los gobiernos están dotados de poderes únicos, especialmente el de vigilancia y el de control judicial. Pero también se ha abusado de estos poderes. Entonces, ¿cómo se puede asegurar que los gobiernos respeten la ley y sean fuertes al mismo tiempo?

La mejor respuesta, tanto en la teoría como en la práctica, es encontrar formas de hacer que los gobierno rindan cuentas ante sus pueblos. Obviamente las elecciones son un método, aunque el financiamiento de las campañas electorales puede ser una fuente de corrupción. Los políticos en todo el mundo cambian favores por el dinero necesario para ganar las elecciones y frecuentemente utilizan ese dinero para comprar los votos de los más pobres.

Las reglas y los procedimientos electorales claros pueden ayudar a asegurar la transparencia, pero la sociedad extensa también tiene un papel en la rendición de cuentas durante los períodos entre las elecciones. Los diarios privados, las redes de televisión y radio independientes, los sindicatos, las iglesias, las sociedades de profesionistas y otros grupos de la sociedad civil son un baluarte en contra del despotismo.