3

Cuando dirigen las mujeres

MÚNICH -- ¿Sería el mundo más pacífico, si lo dirigieran las mujeres? Según un nuevo y estimulante libro del psicólogo Steven Pinker, de la Universidad de Harvard, la respuesta es que sí.

En The Better Angels of Our Nature (“Los mejores ángeles de nuestra naturaleza”), Pinker presenta datos que muestran que la violencia humana, aunque aún persiste en gran medida, ha ido disminuyendo gradualmente. Además, según dice, “a lo largo de todo el curso de la Historia, las mujeres han sido y serán una fuerza pacificadora. La guerra tradicional es un juego de hombres: las mujeres tribales nunca se reúnen para hacer incursiones contra aldeas vecinas”. Como madres, las mujeres tienen incentivos evolutivos para mantener unas condiciones pacíficas en las que criar a su descendencia y velar por que sus genes sobrevivan en la siguiente generación.

Los escépticos se apresuran a replicar que las mujeres no han hecho la guerra simplemente porque raras veces han ocupado el poder. Si tuvieran el poder de los dirigentes, las condiciones de un mundo anárquico las obligarían a adoptar las mismas decisiones belicosas que los hombres. Margaret Thatcher, Golda Meir e Indira Gandhi fueron mujeres poderosas; todas ellas condujeron a sus países a la guerra.

Pero también es verdad que esas mujeres llegaron a ser dirigentes aplicando las normas políticas de un “mundo masculino”. Su éxito consistió en primer lugar en ajustarse a los valores masculinos que permitieron su ascenso hasta la dirección. En un mundo en el que las mujeres ocuparan un porcentaje proporcionado (la mitad) de los cargos directivos, podrían actuar de forma diferente cuando ocuparan al poder.