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Cuando las cosas no tienen un límite

NUEVA YORK – El dólar estadounidense se está derrumbando, la economía está haciendo implosión y una crisis de identidad está sacudiendo a los países de todo el mundo. Entonces, ¿qué obsesiona a los norteamericanos en este momento crítico? "Octamamá": la saga de Nadya Suleman, una madre joven soltera de Los Angeles que, tras haber dado a luz a siete hijos, se sometió a tratamientos de fertilidad y ahora se está llevando a casa octillizos.

La historia normalmente sería una mera curiosidad. Pero, desde que Suleman ingresó en el torrente noticioso, decenas de medios empezaron a reportar, con una suerte de revulsión obsesiva, cada uno de sus movimientos. Y, como si llamarla "Octamamá" no fuera suficiente, estrellas populares como Cher salieron a denunciarla; se crearon blogs para rastrear los detalles de su cirugía plástica, y los sitios web de entretenimiento enviaron reporteros para acosarla y escribir crónicas bochornosas sobre su estadía en un costoso centro de cosmética.

Es verdad que hay mucho que condenar: la familia de Suleman vive de las estampillas de comida, los hijos que ya están en casa no tienen suficiente alimento para bebé y sus propios padres están concediéndole entrevistas a los medios en los que critican sus elecciones. Su publicista la abandonó, acusándola de "loca".

Hubo muchas estrellas mediáticas tan excéntricas como fugaces en la cultura popular norteamericana antes que Suleman. Pero su historia sigue y sigue, y la emoción que la rodea parece curiosamente furibunda y vengativa.