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¿Qué dolencias afectan a Brasil?

WASHINGTON, DC –  Después de décadas de rápido crecimiento económico y aumento de los ingresos per cápita, Brasil atraviesa momentos difíciles. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el PIB del país está destinado a contraerse en más de un 7% durante el período 2015-2016. Ningún factor por sí solo explica este cambio de suerte. Cuatro factores sí los hacen.

Para empezar, existe la tendencia estructural hacia el aumento del gasto primario gubernamental como proporción del PIB, mismo que alcanzó el 36% en el año 2014, frente al 22% en el 1991. Este aumento refleja una voluntad política para hacer frente a la pobreza y la desigualdad que no fueron abordadas durante las décadas anteriores. Para apoyar este aumento, el gobierno de Brasil incrementó los impuestos al consumo y promovió un avance hacia la formalización del mercado laboral. No obstante, la inversión pública, particularmente en infraestructura, recibió un golpe. En los hechos, con excepción del periodo 2005-2008, la inversión total como porcentaje del PIB se ha mantenido por debajo del 20% desde el año 1991.

El segundo factor que da forma a la suerte del Brasil es el súper ciclo de precio-materias primas. El repunte de los precios de las materias primas que se inició en el año 2004 trajo muchos beneficios para Brasil: superávits externos, acumulación de reservas de divisas, efectos de la riqueza positivos y una mayor inversión en los sectores relacionados con los recursos naturales. Si se añade a este escenario la apreciación del tipo de cambio y el aumento de los pisos salariales mínimos – sin llegar a mencionar los desembolsos del sector público indexados a los mencionados pisos –  y se puede decir que Brasil disfrutó de un ciclo virtuoso interno con bucles de retroalimentación positiva entre la demanda de servicios y el empleo formal.

El problema es que Brasil permitió que los precios de las materias primas simplemente refuercen el modelo de crecimiento subyacente, en lugar de preparar su economía para la inevitable caída. Los niveles de rentabilidad en la industria manufacturera fueron aplastados por la apreciación del tipo de cambio y el aumento de los costos internos de producción, así como por los niveles de producción, que se encuentran prácticamente estancados desde el año 2008; todo esto antes de comenzar su bajada en el año 2014. Cuando los precios de los metales a nivel mundial empezaron a caer en el año 2011, seguidos por los precios de los alimentos en el año 2014, la economía de Brasil perdió sus motores de crecimiento.