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Vamos a caer por el precipicio

BERKELEY – A no ser que ocurra algo inesperado, las numerosas reducciones de impuestos de los Estados Unidos legisladas en los doce últimos años, todas las cuales han sido explícitamente temporales, expirarán simultáneamente al comienzo de 2013 y los tipos impositivos americanos recobrarán de la noche a la mañana los niveles de la época de Clinton.

La aplicación de dichas reducciones iba encaminada a luchar contra lo que hace cuatro años se consideraba una desaceleración temporal, si bien sus partidarios querían volverlas permanentes, al sostener que se permitían temporalmente para eludir requisitos de procedimiento en el proceso legislativo que los demócratas habían creado como inútil intento de garantizar la sensatez fiscal.

El aumento inmediato de los tipos impositivos sólo es una parte de la historia. Al mismo tiempo, entrarán en vigor las reducciones automáticas del presupuesto de defensa y del gasto interno “discrecional” acordadas por los demócratas y los republicanos en el verano de 2011.

Súmense a esos aumentos de impuestos y recortes del gasto las disposiciones del “Obamacare” y la reforma de la atención de salud abanderada por el Presidente Barack Obama y el 1 de enero de 2013 desaparecerá el déficit presupuestario de los Estados Unidos acumulado durante tanto tiempo. Los tipos impositivos restablecidos serán suficientes, en el futuro previsible, para apoyar el sistema de defensa de los EE.UU., su sistema de seguridad social en aumento y una cantidad moderada, aunque insuficiente, de otros gastos federales “discrecionales”. La proporción deuda/PIB nacional de los EE.UU. irá camino de reducirse de su nivel actual del 75 por ciento al del 50 por ciento de aquí a 2035. Además, los EE.UU. comenzarán a obtener déficits presupuestarios primarios –el saldo fiscal menos los pagos de intereses de la deuda vigente– en 2015.