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Guerras por el agua

¿Qué es más decisivo para el futuro de la Humanidad –y de la vida en general—que el agua? El agua abunda en la naturaleza y la mayoría de la Humanidad ha vivido más de diez milenios sin preocuparse ni una sola vez por ella.

La obtenemos, la usamos, la tiramos, la mayoría de las veces de nuevo a los ríos y los océanos, pero podría ser que muy pronto resultara que no tuviéramos bastante agua potable, que representa tan sólo el 3 por ciento de toda el agua disponible en nuestro planeta. Cuando pensamos en las luchas que podemos tener por el petróleo, nos estremecemos al imaginar a dónde podría conducir una falta de agua. Mientras que América Latina parece bien provista, la situación es muy diferente en otras zonas. Europa está acercándose a sus límites y la escasez de agua ya es una cuestión urgente en África, el Asia central y China.

A lo largo de los 20 o 30 últimos años, hemos empezado a entender lo que está en juego, gracias a iniciativas como el Foro Mundial del Agua, que celebró su cuarta reunión anual en marzo. Lamentablemente, el Foro no es aún un organismo oficial y no tiene capacidad para adoptar decisiones, pero la existencia de un foro para el pensamiento y el debate ha aportado al menos un beneficio: un mejor conocimiento de las cuestiones relativas al agua entre el público y los encargados de la adopción de decisiones.

La gestión del agua es un imperativo difícil por naturaleza y la experiencia al respecto cuenta mucho. La práctica muestra que las administraciones locales cuentan con la gestión más eficaz del agua, aun cuando las reglamentaciones deban ser de carácter nacional, pero se trata de una división del trabajo que pocos gobiernos están dispuestos a aceptar.