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A la espera de Hamas

La decisión de Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, de posponer indefinidamente las elecciones del Consejo Legislativo programadas para este mes ha profundizado las desavenencias con Hamas, su rival islámico. Hamas está a disgusto con la decisión unilateral de Abbas ya que argumenta que es una violación directa de un acuerdo entre Hamas y Fatah, el Partido de Abbas, y que condujo al actual cese al fuego con Israel. Hamas alega que no se le consultó antes de que se anunciara la decisión.

El 17 de julio, fecha original de la elección, puso a Fatah en una situación difícil. Con su imagen pública manchada por la corrupción y por sus luchas internas, Fatah considera su convención del 4 de agosto como una oportunidad de unirse con miras a la campaña electoral. Hamas está muy conciente del desorden de Fatah y acusa a Abbas de posponer las elecciones legislativas por razones partidistas y no nacionales.

Recientemente, Hamas ganó varias elecciones locales en Cisjordania y en Gaza, lo que lleva a los observadores a predecir un fuerte apoyo hacia Hamas en las elecciones parlamentarias. La popularidad de Fatah entre los palestinos se ha desplomado desde el estallido de la segunda intifada a finales del año 2000. Fatah, que desde hace mucho es la columna vertebral del movimiento nacional palestino,  ha sido la facción dominante en la OLP. Apoyado por los Acuerdos de Oslo y el establecimiento de la Autoridad Palestina (AP) en 1994, Fatah ha visto caer su popularidad en la última década por las acusaciones de corrupción e incompetencia.

Tiene poco que Hamas ingresó a la política electoral y ha obtenido impresionantes victorias sobre los candidatos de Fatah en muchos municipios, en particular en la franja de Gaza. Por ello los líderes de Fatah temen que si se presentan a las elecciones nacionales en su estado actual de impopularidad y división sufrirán una seria derrota.