People wait to cross the Francisco de Paula Santander international bridge, linking Urena, in Venezuela and Cucuta, in Colombia GEORGE CASTELLANOS/AFP/Getty Images

Los venezolanos merecen estatus de refugiados

CAMBRIDGE – Venezuela vuelve a estar en las noticias. A través de una perfidia sin precedentes, el presidente Nicolás Maduro se otorgó la victoria en las elecciones presidenciales que se realizaron el 20 de mayo. Dado que el abiertamente progobierno Consejo Nacional Electoral había eliminado de la lista a los tres principales partidos de oposición y descalificado a dos importantes líderes políticos, gran parte de la oposición boicoteó el proceso electoral. Los otros dos candidatos que participaron se negaron a reconocer el resultado, en vista de las muchas violaciones que habían ocurrido. Lo mismo hicieron Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la mayoría de los países latinoamericanos.

A pesar de los actos de intimidación oficiales –por ejemplo, se obligó a los votantes a identificarse en los stands del partido de gobierno bajo amenaza de ser removidos de los programas de asistencia social– la abstención alcanzó niveles récord. Sin bien nunca hubo dudas con respecto al resultado de las elecciones, el evento destruyó toda pretensión de legitimidad por parte de Maduro.

Entretanto, el catastrófico colapso económico de Venezuela continúa a un ritmo abismante. Durante el presente año, hasta abril los precios de los alimentos se habían multiplicado por 100, y solo en el último mes subieron más del 200%. El precio del dólar se ha multiplicado por más de 100 desde julio de 2017. De acuerdo al informe mensual de la OPEP, en el año que terminó en abril de 2018, la producción de petróleo disminuyó el 27% (lo que equivale a 520.000 barriles anuales). Su nivel actual es de 1,4 millones de bpd, dos millones de barriles diarios menos que en 1999, cuando asumió el poder Hugo Chávez, el antecesor y patrocinador de Maduro. El salario mínimo, recibido por el trabajador medio, solo alcanza para adquirir menos de 900 calorías al día, lo que es insuficiente para alimentar a una persona, y menos a una familia. CARITAS Venezuela, la entidad católica de caridad, proyecta que en el curso de este año 280.000 niños morirán de inanición.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To read this article from our archive, please log in or register now. After entering your email, you'll have access to two free articles from our archive every month. For unlimited access to Project Syndicate, subscribe now.

required

By proceeding, you agree to our Terms of Service and Privacy Policy, which describes the personal data we collect and how we use it.

Log in

http://prosyn.org/hwxzd1c/es;

Handpicked to read next

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.