brown76_Tafadzwa UfumeliGetty Images_africacovidvaccine Tafadzwa Ufumeli/Getty Images

La gran prueba para el Norte Global

EDIMBURGO – Mientras países de bajos ingresos en África y otras partes del mundo siguen implorando a las naciones ricas que dejen de acaparar millones de vacunas contra la COVID‑19 sin usar, todavía hay grandes dudas de que Estados Unidos y Europa honren la promesa que hicieron este año en la cumbre del G7 de vacunar a todo el mundo antes de que termine 2022.

Según manifestó el gobierno del presidente estadounidense Joe Biden, el Norte Global puede suministrar dosis suficientes para todo el mundo antes de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del año entrante. Pero la divergencia en la distribución de las vacunas se ha ensanchado tanto que en los países de bajos ingresos el porcentaje de la población adulta con vacunación completa no llega al 2%, contra más del 50% en la mayoría de los países de altos ingresos. Peor aún, en estos últimos se están echando a la basura millones de dosis porque no se las usó a tiempo.

Hasta hace algunos meses, los gobiernos occidentales podían al menos decir que no había un suministro de vacunas suficiente para satisfacer la demanda mundial. Pero hoy estamos produciendo 1500 millones de dosis al mes. Al momento de escribir esto, hay unos 300 millones de dosis no usadas, guardadas en depósitos o camino de cumplir contratos de provisión que han sido monopolizados por países occidentales. Por eso todavía no se alcanzó el objetivo fijado en septiembre de 2021 por la Organización Mundial de la Salud de vacunar al menos al 10% de la población de los países de bajos ingresos (el nivel básico necesario para incluir al personal sanitario y a los ancianos).

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