A nurse vaccinates an Indonesian schoolboy  CHAIDEER MAHYUDDIN/AFP/Getty Images

Vacunar contra la pobreza

GINEBRA – Para la mayoría de la gente, no debería ser necesario optar entre una enfermedad potencialmente mortal y una deuda de por vida. Sin embargo, cada año cientos de millones de personas en todo el mundo se ven obligadas a afrontar este dilema debido al coste prohibitivo del tratamiento médico. Y, paradójicamente, los más afectados no son los que tienen que pagar altos costes médicos, sino quienes viven en las zonas más pobres del mundo.

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Si bien países como Estados Unidos tienen costes de tratamiento notablemente altos, con una deuda médica que es una de las causas principales de la bancarrota personal, en realidad los habitantes de los países pobres gastan más en costes médicos en proporción a sus ingresos. Y puesto que los seguros médicos no existen o son demasiado costosos y la protección contra la quiebra no suele ser una opción, con demasiada frecuencia esas personas y sus familias acaban viéndose arrastradas hacia la pobreza.

En muchos casos se podría evitar por completo esta tragedia que recae sobre algunas de las personas más vulnerables del planeta. Un nuevo estudio publicado en febrero en la revista Health Affairs sugiere otra opción: en muchos casos los costes médicos se pueden prevenir a través del uso de vacunas baratas y de amplio acceso.

Ya sabemos que las vacunas son una de las maneras más redituables de prevenir las enfermedades y las muertes, y el nuevo estudio ofrece evidencias adicionales. Al servir de modelos de la salud y el impacto económico de las vacunas infantiles para 10 enfermedades en 41 de los países más pobres, los investigadores estiman que, de 2016 a 2030, podrían prevenir 36 millones de muertes. Pero su análisis encontró algo más: durante el mismo periodo, la vacunación también evitará que 24 millones de personas caigan en la pobreza debido al coste del tratamiento médico.

El Banco Mundial define “pobreza” como el ingreso de un hogar inferior a US$ 1,90 al día. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los costes de salud hacen que unos 100 millones de personas caigan bajo este umbral cada año, mientras otros 150 millones enfrentan “costes sanitarios catastróficos”, definidos como gastos en salud que consumen un 40% del presupuesto del hogar tras la satisfacción de las necesidades básicas.

Todo esto resalta la importancia de la vacunación para la reducción de la pobreza. El hecho de que el estudio determinara que los mayores beneficiarios de las vacunas fueran los más pobres confirma no solo que son los más vulnerables y con mayores riesgos de padecer enfermedades prevenibles, sino que el impacto sobre sus vidas es potencialmente mayor.

Para los gobiernos de países de bajos ingresos esto representa una oportunidad, ya que muestra lo que podrían lograr en cuanto a la mejora de la salud y la reducción de la pobreza, al apuntar a mayores tasas de vacunación en comunidades más pobres y marginadas. Más todavía, pueden dar un paso importante hacia una cobertura universal de salud (UHC, por sus siglas en inglés) al ofrecer a todos, sin importar su ingreso, una atención de salud de calidad.

Esto es así porque los programas de vacunación nacionales pueden actuar como plataformas sobre las cuales crear un sistema de atención primaria. Las vacunas infantiles vienen acompañadas de cadenas de suministro, almacenamiento en frío, personal sanitario capacitado, registros médicos, monitoreo de datos, vigilancia de las enfermedades, y mucho más. Así, cuando una comunidad tiene acceso a vacunas infantiles, a menudo no pasa demasiado tiempo antes de que tenga acceso a otros servicios, como cuidado neonatal y materno, suplementos nutricionales, medidas de prevención de la malaria y salud y educación sexual y reproductiva.

Además de eso, los programas de inmunización permiten un alcance inmenso. Gracias a organizaciones de salud global como la OMS, la UNICEF y Gavi, la Alianza para las Vacunas, ya es una de las intervenciones sanitarias más disponibles de la historia. Hoy cerca de un 80% de los niños más pobres del mundo tienen acceso a vacunaciones de manera regular (es decir, tres dosis de una vacuna contra la difteria, el tétano y la tos ferina) ya contamos con una plataforma sobre la que desarrollar acceso sanitario universal, incluso en el más difícil de los países.

Y ahora, como implica este nuevo estudio, la vacunación tiene un papel adicional e indirecto. Ante la ausencia de un servicio nacional respaldado por el estado o un seguro de salud asequible, la vacunación regular tiene un profundo impacto financiero, al evitar que millones de personas necesiten atención de salud mediante la prevención oportuna.

Este estudio se basa en un creciente cuerpo de evidencia de que las vacunas no solo salvan vidas, sino que también desarrollan economías. Estudios anteriores han estimado que cada dólar invertido en vacunas permite ahorrar $16 en términos de costes de atención de salud, pérdida de salarios y pérdida de productividad debido a enfermedades, o $44 si se consideran los beneficios más amplios de que las personas vivan vidas más prolongadas y sanas.

Sin embargo, lo que este nuevo estudio muestra es el impacto concreto que tienen en las vidas de las personas. En la siguiente década y media, las vacunas salvarán a millones de familias de la aplastante miseria de la extrema pobreza. Ahora tenemos otra razón para esforzarnos por hacer realidad el enorme potencial de la inmunización.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

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