China Mcdonalds in Nanjing Chien-min Chung/Getty Images

¿El fin del poder blando de Estados Unidos?

NUEVA DELHI – Una de las principales víctimas de la victoria de Donald Trump en la muy reñida elección presidencial en los Estados Unidos será sin duda el poder blando de este país en todo el mundo, hecho que será difícil (o tal vez imposible) revertir, especialmente para Trump.

Tradicionalmente, el poder político global de los países se evaluaba según su capacidad militar: el que tuviera el ejército más grande sería el más poderoso. Pero esta lógica no siempre se correspondió con la realidad. Estados Unidos perdió la Guerra de Vietnam; la Unión Soviética fue derrotada en Afganistán. Poco después de ingresar a Irak, Estados Unidos descubrió cuánta verdad había en la frase de Talleyrand: con las bayonetas, todo es posible, menos sentarse encima.

Hablemos ahora del poder blando. El término fue acuñado en 1990 por Joseph S. Nye (de la Universidad de Harvard) para referirse a la influencia que un país (y en particular, Estados Unidos) ejerce, por fuera de su poder militar (“duro”). Para Nye, el poder se basa en la capacidad para obtener de otros lo que se quiere, sea mediante la coerción (el palo), la recompensa (la zanahoria) o la atracción (el poder blando). Y añade que quien ejerce atracción sobre otros puede ahorrarse palos y zanahorias.

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