boccaletti8_JOE KLAMARAFP via Getty Images_USdam Joe Klamar/AFP via Getty Images

La república medioambiental

LONDRES – El gobierno del presidente Joe Biden está trabajando duramente para devolver a EE. UU. su función de líder mundial en el desarrollo sostenible, pero el éxito dependerá de que sea capaz de sentar las bases políticas para una nueva relación entre la sociedad y el medioambiente.

Tanto los activistas como los responsables de las políticas exigen mayores inversiones en tecnologías para reducir la huella ambiental de las actividades económicas, limitar la extracción de recursos finitos y poner freno a la contaminación. La lista de «soluciones» ofrecidas es larga: desde nuevas fuentes de energía, junto con la captura y secuestro del dióxido de carbono, hasta la más antigua de todas, los árboles... pero el mayor desafío no es la tecnología, sino las instituciones políticas.

A pesar de sus falencias, EE. UU. sigue siendo el ejemplo más exitoso de autogobierno en la historia. Pero como república modelo, enfrenta el desafío de amoldarse a la amplia diversidad de futuros que imaginan sus ciudadanos y reconciliarlos. No será fácil encontrar el punto de equilibrio entre los polos del tecnoutopismo y el romanticismo rural reaccionario. La clave es producir una síntesis capaz de mantener un contrato cívico lo suficientemente sólido como para sobreviva tanto a otra revolución industrial como a los cambios ambientales a una escala mayor de la que han experimentado las civilizaciones humanas en los últimos 10 000 años, desde que se volvieron sedentarias.

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