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La unión de Asia

Las ambiciones nucleares de Corea del Norte parecen haber remitido, al menos de momento. Las conversaciones a seis bandas han dado por fin resultados, gracias, al parecer, a la sólida oposición de China a la nuclearización del Asia nordoriental. Con la égida del sexteto, los Estados Unidos y Corea del Norte han celebrado incluso las conversaciones bilaterales que el Presidente de este último país, Kim Jong Il, anhelaba desde hacía mucho.

De modo que de momento Asia está temporalmente más tranquila y menos inestable que en los dos últimos decenios. Aun así, sigue siendo un foco para un posible estallido repentino.

Durante ese período de tensión, una Corea del Sur cada vez más segura de sí misma empezó a seguir un rumbo independiente de su protector americano. En noviembre de 2005, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) acusó al Gobierno de Corea del Sur de haber enriquecido un pequeña cantidad de uranio... hasta casi el nivel en que se podría utilizarlo en una bomba atómica. El gobierno lo negó y afirmó que unos investigadores académicos habían hecho los experimentos, sin su conocimiento, "por su interés científico".

La evolución de la política exterior de Corea del Sur puede entrañar un acercamiento a China, al unirse los nacionalistas coreanos a los chinos en su propósito de resistirse a las aspiraciones rivales del Japón a posibles depósitos de hidrocarburos en el mar de la China Oriental y el mar del Japón. Las nuevas generaciones de surcoreanos, que no tienen recuerdos personales de la guerra de Corea, que tal vez sólo les inspire un interés superficial, parecen molestos por lo que consideran el socavamiento por parte de los Estados Unidos de la "política de claridad" de Corea del Sur para con Corea del Norte.